El 29 de octubre de 2016 falleció Enrique Benvenaste. Periodista, analista político, amigo y hermano. Alguien que hizo del periodismo una forma de mirar y entender la realidad, que dejó enseñanzas entre quienes compartieron redacciones, micrófonos y conversaciones, y que construyó vínculos que todavía permanecen.
A diez años de su partida, recuperamos las voces de quienes lo conocieron de cerca para reconstruir no solamente al profesional, sino también a la persona detrás del periodista: su inteligencia, su humor, sus convicciones y su manera de vivir la amistad.
Pero hay algo más que podemos resaltar. Enrique dejó una preocupación y una cuenta pendiente: la lucha contra el cáncer, la importancia de la prevención y la necesidad de que esa problemática tenga respuestas. Porque recordarlo también es mantener vivas aquellas causas que no deberían olvidarse.
Agradecemos profundamente la participación de Andrés Schlotthauer, Sabina Melchiori, Fabián Magnotta y Alberto Benvenaste, quienes accedieron a ser entrevistados para compartir un poquito de sus recuerdos. Finalmente, y para dejarlos con la nota completa, también citamos a Luis Gorelik, quien a la distancia dedicó unas palabras para “Quique”:
Mi relación con Enrique Benvenaste —y con Alberto, su hermano mayor— es parte de una herencia paterna. Mi padre, Miguel, fue desde su infancia y durante toda su vida gran amigo de su padre, Alejandro Isaac Benvenaste, y este nexo, de alguna forma, atravesó una generación, ya que con los hermanos Benvenaste siempre me unió un vínculo casi familiar.
Enrique fue, además de un ser humano de características excepcionales, un periodista y analista político de gran visión, inteligencia y cultura. Conversar con él era tener de inmediato acceso a una mirada de perspectivas inagotables. Contrariamente a lo punzante que podía ser su opinión escrita o expresada a través de su programa de radio, su estilo personal era sereno.
Enrique era una de esas personas conscientes de su valía e inteligencia y, por lo tanto, se movía por el mundo con la humildad de los que no necesitan sobreactuar. Era un periodista a la vieja usanza: directo, frontal, informado e intelectualmente íntegro. Una persona cálida que supo cultivar la amistad leal y profunda. Pasados diez años de su partida, a veces dialogo con él en mi pensamiento y evoco sus opiniones sobre tantos temas como su inagotable intelecto proponía.
Un abrazo enorme para vos, querido amigo, allí donde estés.


3'


