Podría decir que es una gran entrevista, pero estaría faltando a la verdad. Lo que sigue es parte de un gran testimonio en realidad, porque la virtud es toda de la entrevistada y no tanto de quiénes conversamos con ella en No Tan Temprano. Diana Viera fue mamá por tres de muy joven. Como a miles de personas en este lado del mundo le diagnosticaron cáncer, y ahí empezó su nueva vida. Fue sometida a varias intervenciones quirúrgicas y quimioterapias. Y después del último intento de reconectar su intestino, intento que fue fallido, hace un año que convive con una bolsita de plástico adherida a su cuerpo.
El nombre técnico es ano contra natura, también conocido médicamente como ostomía, colostomía o ileostomía. Se trata de una abertura quirúrgica en la pared del abdomen que conecta un tramo del intestino (el colon o el íleon) hacia el exterior. O, como dice ella, se trata simplemente de “una bolsita”, la que le cambió la vida, sí. La que le permite estar viva, también.
Su relato detalla de forma pormenorizada el momento del diagnóstico, las sensaciones de la muerte inminente, la cara de su papá y de su mamá en la clínica, la de sus hijas al volver a casa.
“Cáncer es muerte”, dice Daiana. “Sentía que me hundía, que me moría”, relata ante las cámaras. Un nuevo tratamiento, el rechazo de su cuerpo un segundo tratamiento de quimioterapia y la metástasis. Todo junto. Varios años. Muy complejo todo.
Daiana hace énfasis en el acompañamiento psicológico, en la necesidad de tener un grupo, amigos, familias que sostengan la salud mental de cualquier persona que atraviesa este tipo de situación. Además, destaca la labor del Hospital Centenario y de sus profesionales: “No tengo más que palabras de agradecimiento por todo lo que han hecho por mí y por un montón de personas”.
“Mensajes hay un montón, pero sobre todo que acompañen, que es muy difícil tras para nosotros vernos, imaginate para el otro”
“Yo no me la quiero dar de superada. Hago la mi vida normal, trato de aceptarme todos los días, agradezco, tanto yo como mis hijas, lo agradecemos. De hecho, ellas me ayudan a cambiarme cuando lo necesito, hasta la chiquita de 4 años sabe qué paso va. Trato de naturalizar, porque, bueno, van a tener una mamada toda la vida con esto”, relata emocionada.
“Pero bueno, ha sido difícil, han sido momentos… cuando me cambiaba siete veces al día (la bolsa). Yo no las acompañaba ni a la plaza, no salía de mi casa”, cuenta, sobre sus hijas. “Veía cómo ellas se iban a la plaza, cómo se iban a la escuela, soy una mamá bastante presente, las acompaño a los deportes, a las escuelas, a todo”, continúa, al tiempo que agradece: “Gracias a Dios, tengo una familia grande, pero veía que mamá no podía estar, no podía ir. Fue difícil esa parte también”.
EL CUERPO Y EL OTRO
Respecto al mensaje que puede dar, después de pasar por tantas situaciones difíciles, Daiana dice: “Mensajes hay un montón, pero sobre todo que acompañen, que es muy difícil tras para nosotros vernos, imaginate para el otro. No solamente es la parte psicológica, también es nuestro cuerpo, la parte sexual es recontra difícil”.
“Pensás: quién te va mirar, quién te va a querer… o sea, la bolsita tiene el sonido, ya la sentís. Entonces, es súper importante el acompañamiento, hablarlo, es un tema tabú, es importante que se pueda hablar”, sostiene. Y continúa: “Hay que animarse a salir del cascarón, salir a mostrar la bolsita”.
“También nos merecemos que nos acaricien, que nos abracen y que nos quieran”
“Si bien no se ve, el tema también es lo sexual, porque es invisible para el día a día, pero después está esa otra parte, la de encontrarte con el otro, y es aún más difícil (…) hay que sacarlo a la luz, mostrarlo, decir que no tenemos olor, que es lo más limpio que puede haber, porque también nos merecemos que nos acaricien, que nos abracen y que nos quieran”.
“Eso es re importante, en la pareja, pero también en las amistades, en la familia. Esa es una parte muy importante, que acompañen, que es super difícil estar con esto y que se te fugue, que no encuentres qué ponerte”, relata Daiana. Y, sobre el final, agrega: “Y bueno, sobre todo, esto que tenemos nos dio la vida, nos da la vida. Esa es la parte más linda, que hoy podemos estar con nuestros familiares, con nuestros seres queridos, gracias a esta cosita de plástico, ¿no?”.
“Dar un sentido a todo esto que me ha pasado, ser puente, es lo más lindo. El acompañar a otra persona y ayudarla para mí es muy lindo”, remarcó Daiana. Y cerró: “Somos un milagro, de hecho, que estemos acá es un milagro. Es difícil con estas cositas que nos pasan en el camino, pero hay que seguir adelante. Así que, al que necesite, yo estoy para ayudar y acompañar”.
La entrevista completa: AQUÍ


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