Hay películas que cuentan historias. Y hay películas que, además, nos generan preguntas: qué somos, cómo vivimos, qué problemas compartimos y qué hacemos frente a ellos. En ese lugar se para hace años el Cine en Sinergia, que esta vez es noticia por un evento que se llevará a cabo en unos meses: el Encuentro de Cine Documental de Mujeres y Disidencias, que tendrá su cuarta edición entre el 11 y el 14 de marzo de 2027.
La convocatoria cerró con 88 películas recibidas desde distintos lugares del mundo y del país. Chile, Uruguay, Bolivia, Colombia, Perú, Cuba y España son algunos de los países desde los que llegaron producciones para sumarse a una propuesta que nació localmente y que, como relataron los organizadores, fue creciendo de a poco, casi a fuerza de boca en boca.
“Fue una difusión súper artesanal”, nos contó Valeria Bassini, una de las encargadas de la convocatoria. Por eso, la cantidad de producciones recibidas generó sorpresa: “El evento empezó a circular y quienes participaron en ediciones anteriores comenzaron también a funcionar como parte de esa difusión. Se ha ido corriendo la voz de que está bueno venir”.
Para quienes organizan Sinergia, el crecimiento no se mide solamente en cantidad de películas, también aparece en la construcción de una comunidad alrededor del cine y en la posibilidad de encontrarse con otras maneras de contar el presente. La edición 2027 será, además, la primera de carácter internacional. La convocatoria buscó películas realizadas por mujeres y disidencias que cuestionen el presente, visibilicen experiencias de activismo social y propongan formas no convencionales de narrar. El lema elegido para esta edición es “Pensarnos para transformar”.
Pero la intención no parece ser simplemente juntar películas que compartan determinadas temáticas. Hay algo más difícil de construir: que lo que sucede dentro de una sala pueda continuar afuera. “Que realmente salga un pensamiento colectivo sobre lo que vemos”, planteó Valeria.
Además, hay una búsqueda territorial: las películas recibidas, explicó la gestora cultural, cuentan lo que sucede en los lugares donde fueron realizadas y lo hacen desde miradas particulares. Esa dimensión del territorio aparece como una de las riquezas del encuentro: mirar otros lugares para volver, de alguna manera, a mirar el propio.
En ese sentido, Sinergia se propone como algo más que una programación de cine. El comunicado de la organización habla de un encuentro que pretende generar “resonancia e incomodidad constructiva” y de películas cuya conversación pueda mantenerse activa después de los días del festival.
La comunidad, mientras tanto, dejó de ocupar solamente el lugar de espectadora. Según Valeria, cada edición genera una participación más activa: las personas demandan, aplauden, cuentan sus propias historias y empujan para que el encuentro continúe. “Se genera una sinergia natural entre las directoras, el equipo gestor y los públicos”, aseguró.
Para la próxima edición también habrá talleres de producción audiovisual, propuestas de stop motion en escuelas y proyecciones de esos trabajos en el festival. A eso se sumarán sedes en distintas localidades de la región, en articulación con municipios e instituciones intermedias.
Para el equipo organizador, el crecimiento trae alegría, pero también una responsabilidad: superarse año a año y conseguir los recursos económicos necesarios para que el encuentro siga sucediendo. Por lo pronto, empezó la cuenta regresiva de Sinergia para construir un festival inigualable.


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