Durante los meses de encierro de 2020, Silvio Del Valle comenzó a escribir el monólogo principal de lo que tiempo después terminaría siendo una obra de teatro. Tras una primera versión en 2021, el texto esperó su momento hasta reencontrarse con un grupo de trabajo integrado por actrices y actores formados en el propio taller del director. Antes del estreno en Sinergia Teatral, Silvio repasó los cruces entre la memoria, las emociones y el valor del teatro independiente.
– ¿Cómo fue el proceso de gestación de la obra desde aquella escritura inicial hasta hoy?
– A la obra la empecé a escribir en los primeros meses de la pandemia, en ese contexto de encierro. Ese año había empezado muy temprano con los talleres de teatro, en febrero, trabajando distintas temáticas. La temática del amor apareció en alguno de los ejercicios que había realizado, pero quedó ahí. Cuando estábamos atravesando el tercer o cuarto mes de la pandemia, con todo lo que nos atravesó al estar encerrados, de no poder hacer lo que nos gusta y sentirnos como en una jaula, un día a la madrugada estaba escuchando música y me sentí con ganas de escribir. Estaba sonando una canción de Elton John que después utilicé para trabajar en los ensayos y para musicalizar momentos de la obra. Ahí escribí uno de los monólogos principales. Lo dejé un par de días y cuando lo volví a leer se lo envié a un par de amigos. Tenía imágenes muy fuertes. Sentí que tenía el embrión de una obra y decidí seguir esas imágenes. El proceso de escritura llevó entre seis y ocho meses. En 2021 hice una versión más chica que presentamos y estuvo muy buena, pero después no continuó. Pasaron varios años hasta este momento.
– ¿Qué aborda la trama y cuál es el eje de la historia?
– Es como el último día de una historia de amor que nació como un juego prohibido, clandestino, y que se transformó en un laberinto emocional que se va sosteniendo en el tiempo con encuentros y desencuentros. De esos dos personajes, hay uno que se cansa de esperar y decide irse. Mucho tiempo después, sienten que hay una conversación que quedó pendiente. El tema es si la tienen o no. Decidí que no tengan un nombre específico: son él y ella, pero podrían ser él y él, o ella y ella, porque le puede pasar a cualquiera. Habla del amor que a veces no alcanza, de que sólo con amor no alcanza y hay que tomar determinadas decisiones. ¿Qué decisiones no se toman? ¿Qué se calla? ¿Qué se dice? ¿Y cuánto pesa algo que puede parecer poco? Por eso tiene que ver con 10 gramos de amor.

– ¿Qué te interesaba trabajar sobre el vínculo de los personajes y sus comportamientos?
– Siento que nadie es del todo culpable en un juego, una relación o una no relación, y tampoco es del todo víctima. En estos dos personajes hay uno que constantemente elige no elegir y hay otro personaje que está esperando porque tiene fe en ese juego o en esa espera, hasta que se da cuenta que esperar va a ser en vano. Después me interesa mostrar qué se recuerda de esas relaciones, qué sensaciones o sentimientos quedan después de que pasó mucho tiempo y de esas charlas que no se tienen. Cómo la memoria va armando su versión. Por otro lado, hablo de arriesgarse y jugársela por amor, sabiendo que eso tiene un riesgo. A esa pareja la planteo como una partida de ajedrez, que tiene bastante que ver con la puesta en escena. Y también exploro qué le pasa al cuerpo cuando no alcanzan las palabras.
“Hablo de arriesgarse y jugársela por amor, sabiendo que eso tiene un riesgo”
– ¿Quiénes integran el elenco y cómo se conformó el equipo de trabajo?
– Como soy docente de teatro y director, siempre trabajo con la gente que entreno, son los primeros que elijo. Mariú Trillo, que ya estuvo en la primera versión, participa de mi taller y entrena conmigo. Santiago Gutiérrez empezó este año el taller y, además de actuar, es músico, por lo que tenía las características para el personaje. A Santiago Ramírez lo conozco de hace muchos años, fue alumno mío en el colegio secundario, el año pasado y el anterior nos acompañó en una versión libre de Antígona. Él estudió el Profesorado de Teatro y ahí conoció a Azul Camino Gomensoro, su novia. A ella la había visto trabajar en el profesorado de teatro de la Uader, donde fui profesor de ellos. Entre los cinco hemos hecho un equipo muy sólido y estoy muy contento con esta versión de la obra.
– Abordar el amor implica trabajar sobre un tema sumamente recorrido, ¿Cómo planteaste la estructura dramática para evitar caer en lugares comunes?
– Me daba miedo caer en determinados clichés o quedar muy obvio. Es un desafío escribir sobre un tema transitado, es fácil caer en lo sentimental. Empecé a buscar una estructura que empiece al revés: la obra comienza por el final, por ese último día. Lo que trato es que haya suspenso, no sobre cómo termina, sino en el cómo y el por qué. El ajedrez me da la acción física, el juego y la jugada de los cuerpos que son como fichas que se acercan, se alejan o guardan silencio. En cuanto a la actuación, me gusta el realismo: trabajar con cuerpos que lleguen a la situación de estar en crisis emocional, sin nada dibujado ni subrayado, que sean cuerpos que sientan. También está el manejo del tiempo entre el ayer y el hoy, constantemente, para que el espectador pueda ver a los personajes en dos etapas de sus vidas.

– ¿Qué registro predomina en la puesta y qué tipo de búsqueda esperás que complete el público?
– Es un drama, una tragedia moderna de dos personas que se quieren y quieren cosas distintas. El conflicto es el motor de la escena, atravesado por emociones y silencios. Me interesa que el espectador complete la reflexión. Quienes hacemos teatro buscamos interpelar al público. Me gustaría que el espectador se emocione, piense y salga con ganas de hablar de la obra, que le genere preguntas. Quizás aparece alguna frase o recuerdo sobre una conversación pendiente. La respuesta a qué se lleva cada uno es muy personal porque a todos nos atraviesan cosas distintas, pero puede servir para reflexionar sobre lo que no se dice, sobre las decisiones que no se toman o si es verdad que no siempre alcanza con el amor.
“Me gustaría que el espectador se emocione, piense y salga con ganas de hablar de la obra, que le genere preguntas”
– ¿Qué valor tiene desarrollar esta propuesta en una sala de teatro independiente como Sinergia?
– Soy ciento por ciento formado en el teatro independiente. El teatro independiente es una de las patas teatrales de nuestro país, un movimiento que ha consolidado la actividad y la ha posicionado entre las plazas más importantes del mundo junto al teatro comercial. Yo soy hijo del teatro independiente, me formé en la universidad pública y siempre pertenecí a grupos independientes. Sinergia fue creciendo mucho, Valeria tomó la posta, acompañada por Claudio. Pudieron sostener el espacio y trabajan pensando cómo llevar la sala hacia lugares que trasciendan lo meramente teatral: es Espacio INCAA, centro de actividades lúdicas articulado con los vecinos del barrio del puerto a través del Paseo Alem. Nos sentimos parte del barrio. Para una producción independiente, tener un espacio así significa que la obra no queda sola, sino que dialoga con otras disciplinas, con el barrio y llega a otros públicos. Además, 10 gramos de amor es una obra muy intimista sobre la intimidad de una pareja. Necesitás respirar y emocionarte con los actores, por lo que requiere un espacio que te contenga, como Sinergia.
– Si tuvieras que invitar a alguien a ver la obra, ¿qué le dirías?
– Primero le diría que vaya a ver teatro. El teatro siempre te interpela. Aunque muestre una historia que no es la tuya, quizás hay una frase, una emoción o una acción que conecta con algo de tu vida y te hace reflexionar. El teatro es eso que pasa en vivo y en directo, en el aquí y ahora. Es un arte efímero que dura ese instante en el que uno se conmueve. Para quien no sabe de qué trata 10 gramos de amor, le diría que es una historia de algo que seguramente pudo conocer en alguien cercano o propio: todos tuvimos alguna vez una conversación que no tuvimos. Es una obra íntima, de cuerpos y silencios, donde se plantea una partida secreta. Son 10 gramos de amor: los invito a venir a ver cuánto pesan.

FICHA TÉCNICA
“10 GRAMOS DE AMOR”
17 de octubre – Estreno
Lugar: Sala Sinergia Teatral – Alem 367
Entradas al: 3446 596407
Toda la información en el Instagram @10gramosdeamor
Elenco: Santiago Ramírez, Santiago Gutiérrez, Mariú Trillo, Azul Camino Gomensoro
Diseño Gráfico: Mariú Trillo
Música en vivo: Santiago Gutiérrez
Dramaturgia y Dirección General: Silvio del Valle


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