La mayoría de las familias argentinas no llegan a fin de mes. Aunque muchos de los políticos y los comunicadores formadores de opinión no entiendan de qué se trata (porque no tienen problemas económicos), este es un drama generalizado que parece profundizarse cada día.
Buena parte de esos hogares se ve obligado (nos vemos, vos, yo, nosotros) a tomar alguna clase de endeudamiento, tanto en el sector financiero formal como en el informal. Pero esos préstamos no tienen como objeto satisfacer algún consumo especial o emprendimiento particular, sino que está destinado al gasto corriente. Para que se entienda: las deudas que contraen las familias son mayormente para comer o para pagar otras deudas. No para comprar televisores, como dijo el nefasto que tenemos como presidente.
LA DEUDA, EN NÚMEROS
En La Mala venimos abordando el tema del endeudamiento creciente de los hogares argentinos y la responsabilidad que, en este nuevo y perverso esquema, tienen las billeteras virtuales.
Por eso nos llamó la atención el muy buen trabajo dado a conocer hace un par de semanas atrás, cuando irrumpió en los medios de comunicación del país el Mapa de la Deuda, realizado por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC). Una novedad que sistematizó datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), hasta el mes de junio del 2026, y los puso a disposición en forma de propuesta interactiva.
Nos gustan los mapas (Mapa entrerriano del daño ambiental, Mapa de Medios, Mapa del consumo problemático), son una buena manera de materializar, sistematizar y mostrar de forma ordenada una percepción social.
“Estamos todos en la misma”; “todo el mundo anda igual”; “¿quién non está endeudado?”, son generalidades comunes y repetidas casi a diario entre las clases más empobrecidas del país.
Lógicamente, no todos estamos en la misma (¿se imaginan al mega millonario Ministro de Economía pidiendo un préstamo a Mercado Pago?), pero sí es una realidad que afecta fuertemente a las mayorías.
El Mapa de la Deuda contempla todo el territorio argentino, cada una de sus provincias y departamentos. Además, ofrece información detallada por edad, género y entidad acreedora. Entre sus resultados se destaca que casi 20 millones de personas registran deuda formalmente (informalmente son muchas más), de las cuales casi 5.000.000 están en situación de mora. Lo que es lo mismo a decir: una de cada cuatro personas está en situación de mora (se considera moroso a quien está 90 días sin pagar).
“En el departamento Gualeguaychú, la Tasa de mora general es del 12,58% y la cantidad de personas en esa situación representan el 19,79%”
La desregulación de parte del sistema financiero tuvo mucho que ver en las consecuencias actuales. Al respecto, el licenciado en Economía Lisandro Mondino, quien es parte del CEC, explicó: “El tope de la tasa de interés que cobran las entidades financieras dejó de existir a principio de 2024, con algunas regulaciones que modificó el Banco Central al inicio de este gobierno. A partir de ahí, la tasa de interés subió en todos lados, pero subió muchísimo más en los neobancos (aplicaciones y billeteras virtuales como Mercado Libre, Ualá, Brubank, Naranja, entre otros). Y lo hizo hasta 100 puntos porcentuales por encima: si un banco te cobra 70, la aplicación te cobra 170, en promedio”.
El Mapa de la Deuda distingue entre las diversas entidades prestamistas: bancos públicos, privados, compañías financieras, neobancos, proveedores no financieros de créditos y las empresas no financieras emisoras de tarjetas de crédito o compra (tarjetas de supermercados o casas de electrodomésticos).
“El mayor problema social del endeudamiento y de la mora particularmente no está en el sistema bancario o en las personas que tienen ingresos formales. Hay una tasa de mora ahí, pero es del 8 o 9% en los bancos públicos. Y si bien en términos históricos es altísimo, los neobancos tienen 23% de mora. Entonces, el problema es ahí”, puntualizó Mondino.
MORA EN GUALEGUAYCHÚ
El aspecto interactivo y georreferencial del mapa ofrecido por el CEC es uno de sus valores más interesantes.
En el departamento Gualeguaychú, la Tasa de mora general es del 12,58% y la cantidad de personas en esa situación representan el 19,79%, lo que equivale a decir que dos de cada diez personas están en situación de mora.
Los Deudores únicos (no morosos necesariamente) son 43.949, mientras que los Deudores únicos en mora llegan a contabilizar 8.696 personas.
Los índices no son menos preocupantes si se distingue por entidad bancaria. En Gualeguaychú, 21.696 personas están endeudadas con los bancos tradicionales, y de ese total 3.787 están en mora, o sea: hace más de 90 días que no pagan.
Ahora bien, si nos fijamos cuántas personas menores a los 25 años están en mora con los neobancos, el índice alcanza el 28, 97%, mientras que la cantidad de Personas en mora es del 29%, lo que es lo mismo que decir: 3 de cada 10 jóvenes menores a los 25 años están en mora con las billeteras virtuales. ¡Tremendo!
El nivel de mora entre los jóvenes entrerrianos es todavía más preocupante si se toman en consideración todas las entidades, no solamente los llamados neobancos. En este segmento, la tasa de mora entre los jóvenes menores a 25 años en Gualeguaychú asciende al 30,2% y está dentro del promedio provincial.
Hay localidades que evidencian un nivel de mora menor que la Ciudad del Carnaval, por ejemplo: Nogoyá (22,18%), La Paz (25,35%), Feliciano (23,9%), mientras que ciudades como Federal superan ese índice con 32,7%, lo mismo que Paraná (34,2%) y Victoria (31,46%), entre otras.
Si se toman en cuenta todas las entidades, todos los rangos etarios y todos los géneros, el nivel de morosidad de la provincia de Entre Ríos está por debajo del promedio nacional. En el caso del departamento Gualeguaychú, como marcamos, la tasa de mora asciende al 12,58%, un número alto y preocupante, pero, sin embargo, bastante menor al expuesto por muchas localidades del país.
¿Es consuelo? ¡Para nada! Como siempre, hay quienes están peor y quienes están mejor, lo importante de este trabajo es el insumo que significa para abordar de manera científica y con datos oficiales una realidad generalizada, innegable y asfixiante. Aunque algunos de los que miran desde arriba continúen con los pies tan alejados de los problemas de las personas que dicen representar.

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