Se aproxima una fecha muy importante para la historia nacional, el 25 de mayo. Ese día, pero del 1810, se conformó el primer gobierno patrio, la Primera Junta. El gran paso previo a la declaración de la independencia de las provincias unidas del sud, ocurrida finalmente el 9 de julio de 1816.
En la historia existen hechos diacrónicos y sincrónicos, esto explica que todo se relaciona y tiene un sentido histórico. La Revolución de Mayo es un perfecto ejemplo de lo mencionado, ya que existieron causas locales y causas externas que influenciaron para que sucediera tan importante acontecimiento.
Cabe mencionar algunos hechos importantes. La independencia de Estados Unidos (1776), que sirvió de ejemplo de poderío y audacia, donde 13 colonias constituyeron un nuevo Estado. Las invasiones inglesas (1806-1807), que permitieron tomar conciencia de la propia capacidad de defensa, frente a la debilidad española. La revolución francesa (1789), que transmitió ideales de libertad e igualdad. La llegada de Napoleón Bonaparte, que invade España, captura al Rey Fernando VII y logra activar a los criollos de Buenos Aires ( capital del Virreinato del Rio del Plata) la teoría de la retroversión (concepto político que sostiene que en ausencia de una autoridad legítima o monarca , el poder soberano regresa al pueblo). Todos los mencionados fueron factores que permitieron contextualizar y comprender con sentido histórico esta fecha tan importante para todos los argentinos, ya que no solo se modificó o convulsionó aspectos sociales y políticos de Buenos Aires, sino que también el interior vivió procesos complejos de revolución y contrarrevolución.
LA SITUACIÓN EN GUALEGUAYCHÚ
En la ciudad la situación era ambigua. Por un lado, muchos funcionarios eran españoles y defendían al Rey. Pero, al mismo tiempo, había malestar en la población. ¿Por qué? Por cuestiones muy concretas: impuestos considerados injustos, y reparto de tierras y decisiones que favorecían intereses externos antes que los locales, entre otros.
La noticia del nuevo gobierno llegó a través de una circular del 27 de mayo de 1810. En Entre Ríos, el proceso fue desigual. Por ejemplo: Paraná fue la primera en enterarse, pero el primer cabildo que adhirió fue el de Concepción del Uruguay ¿qué pasó en Gualeguaychú?
“El 7 de noviembre de 1810, se convocó a un Cabildo Abierto y ahí se tomó una decisión clave: ante la falta de armas, se resolvió no resistir”
Recién el 22 de junio de 1810 el Cabildo reconoció a la Primera Junta. Lo hizo con apoyo del vecindario, y aquí aparece una clave muy interesante: algunos líderes locales apoyaron la Junta, pero más por conveniencia que por convicción. Por ejemplo, grandes hacendados tenían su economía vinculada a Buenos Aires y a la exportación, por lo que enfrentarse al nuevo gobierno podía perjudicarlos.
Entonces, lo que vemos no es una adhesión ideológica pura, sino una decisión estratégica. Pero la historia da un giro fuerte. Mientras el pueblo en general tendía a apoyar la revolución, los sectores realistas comenzaron a organizarse. Incluso hubo denuncias de conspiraciones en Gualeguaychú.
“Gualeguaychú fue tomada el 18 de noviembre, pero previamente ya habían sido ocupadas Concepción del Uruguay y Gualeguay”
El 7 de noviembre de 1810, se convocó a un Cabildo Abierto y ahí se tomó una decisión clave: ante la falta de armas, se resolvió no resistir.
Poco después, las tropas españolas ocuparon la ciudad y toda la región quedó en manos de los contrarrevolucionarios. Gualeguaychú fue tomada el 18 de noviembre, pero previamente ya habían sido ocupadas Concepción del Uruguay y Gualeguay.
Nada de esto terminó ahí. Desde la campaña, los criollos comenzaron a reorganizarse. Gauchos, hacendados y vecinos armaron milicias y resistencias. Aparecen figuras como: Gregorio Samaniego, Bartolomé Zapata y el apoyo de José Gervasio Artigas.
En 1811, lograron recuperar Gualeguaychú y otras ciudades. Es decir: lo que parecía una derrota se transformó en resistencia y luego en recuperación.
Entonces, cuando hablamos del 25 de Mayo en lugares como Gualeguaychú, no hablamos de un momento único ni de una historia lineal. Hablamos de tensiones, intereses, idas y vueltas. De una revolución que no fue inmediata y de una contrarrevolución que tampoco fue definitiva.
Quizás ahí esté lo más interesante: la independencia no se decidió solo en Buenos Aires, se decidió también en cada pueblo que tuvo que elegir, no sin dudas, avances y retrocesos, de qué lado de la historia ponerse.
