No sé por qué nosotros recién ahora escribimos sobre esto. ¿Será porque vivimos a mil por hora? ¿Qué no podemos bajarnos de la rutina que nos demanda, nos demanda y nos demanda sin pausa, y no tenemos tiempo para poner ciertas energías donde queremos?
Lo cierto es que esta nota tendría que haber salido hace un tiempo atrás. Casa Tótem (una casa-productora) fue inaugurada en febrero pasado, una noche realmente maravillosa, especial, cargada de artistas.
No voy a hacer nada creativo en lo que digo, pero no puedo dejar de expresar mi sorpresa por la constante proliferación de artistas de todo tipo que ha parido y sigue pariendo Gualeguaychú. La ciudad del carnaval, sí, pero también la ciudad de los poetas, de los pintores, de los músicos, de las artistas plásticas y hacedoras de sueños… y de tantas otras expresiones artísticas que no solamente proliferan sin pausa, sino que evidencian un nivel por encima de la media.
Casa Tótem es un espacio autogestivo de coworking, se definen como casa-productora. Se trata de un grupo de trabajadores de la creatividad (diseñadores, programadores, músicos, videógrafos, fotógrafos y algunos otros más) que se juntaron para hacer de esa casona vieja un lugar de trabajo, sí, pero no solo un lugar de trabajo. Un lugar de trabajo atravesado por el arte y la cultura. Una cultura que, al menos en Gualeguaychú, se empeña por ser cada vez más creativa, cada vez mejor, por multiplicar a sus hacedores y hacedoras, por mostrar siempre innovación, por ir siempre un poquito más adelante, más lejos. Una cultura que se arriesga, que se juega, que no siempre gana, por supuesto, pero que se juega.
Mucho más podríamos decir. Y seguramente lo vamos a hacer en ediciones siguientes. Ahora, disfruten de este primer capítulo que muestra acabadamente algo de todo esto.
