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En 1812, gracias al regreso al país de oficiales americanos que en Europa habían revistado en el ejército español, aparecen en el Río de la Plata los cuadros necesarios para la nueva empresa emancipadora. Uno de ellos- el teniente coronel José de San Martín-suscita las esperanzas del elenco gobernante. Es un momento muy especial para las Provincias Unidas, con severas derrotas en el Norte y en el Paraguay. Mientras el gobierno revolucionario combate al enemigo con procedimientos anticuados y con milicias, los realistas al mando de Goyeneche pelean siguiendo las nuevas técnicas francesas. San Martín será “el Goyeneche” del bando patriota. Atesora dos décadas de experiencia como soldado y conoce los modernos métodos que se utilizan en el arte de la guerra. Por eso, el primer rol que le asigna el Triunvirato es el de organizador militar. Esto es lo que más lo destaca entre los muchos hombres de armas de la causa emancipadora. Los Granaderos a Caballo son hijos de su ingenio: un modelo de elite en el que se aplicarán las tácticas napoleónicas que se replicará en todos los cuerpos rioplatenses. 1
UNA IDENTIDAD AMERICANA
El Libertador dejó el Río de la Plata a los seis años. Su familia, de pura cepa española, tuvo un paso bastante fugaz por América. Su padre, funcionario militar de la corona, luego de cumplir con su destino como gobernador de Yapeyú vuelve a España con su mujer y sus hijos. En la península San Martín servirá al rey desde los 13 a los 33 años, en cuanta guerra la corona lo necesite. La decisión de regresar a América no es un hecho derivado de su amor al terruño sino de sus concepciones políticas liberales, de su desilusión con España y de una idea de identidad americana. Primero estará contra el absolutismo monárquico y Napoleón, luego contra Fernando VII, aunque tendrá mucho en común con los militares peninsulares liberales a los que va a enfrentar, pero con los que también dialogará durante toda la guerra de la Independencia 2. A principios de 1811 participa en Cádiz de una reunión de americanos “sabedores” de los primeros movimientos acaecidos en Caracas y Buenos Aires que resuelven “regresar cada uno al país de nacimiento a fin de prestarle servicios en la lucha que se habría de empeñar” 3.
LONDRES Y EL SABLE DE HOJA CURVA
En su renuncia al ejército español San Martín argumenta un viaje a Lima para atender intereses financieros, pero su destino será Londres donde permanecerá cuatro meses. Demasiado tarde para conocer a los venezolanos Simón Bolívar y Francisco de Miranda, pero a tiempo para conversar con Andrés Bello, Luis López Méndez, Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola. Aquellos meses en la capital del Reino Unido también le permiten adquirir un sustituto de la espada de puño de plata trenzada que le habían obsequiado con motivo de su desempeño en la batalla de Bailén. ¿Si iba a enfrentar a los chapetones no era una verdadera ironía hacerlo con un arma esgrimida al servicio del rey? La suerte quiso que en una tienda de Londres descubriera el “sable árabe dorado” 4 que lo acompañaría durante toda la guerra por la Independencia de la América del Sur. Con empuñadura de pistola, de hoja curva y un solo filo, aquella arma blanca -de moda entre la oficialidad europea de entonces- era ideal para el soldado de caballería, que podía derribar al oponente de una sola estocada.
LONDRES Y EL SABLE DE HOJA CURVA
En su renuncia al ejército español San Martín argumenta un viaje a Lima para atender intereses financieros, pero su destino será Londres donde permanecerá cuatro meses. Demasiado tarde para conocer a los venezolanos Simón Bolívar y Francisco de Miranda, pero a tiempo para conversar con Andrés Bello, Luis López Méndez, Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola. Aquellos meses en la capital del Reino Unido también le permiten adquirir un sustituto de la espada de puño de plata trenzada que le habían obsequiado con motivo de su desempeño en la batalla de Bailén. ¿Si iba a enfrentar a los chapetones no era una verdadera ironía hacerlo con un arma esgrimida al servicio del rey? La suerte quiso que en una tienda de Londres descubriera el “sable árabe dorado” que lo acompañaría durante toda la guerra por la Independencia de la América del Sur. Con empuñadura de pistola, de hoja curva y un solo filo, aquella arma blanca -de moda entre la oficialidad europea de entonces- era ideal para el soldado de caballería, que podía derribar al oponente de una sola estocada.
“La suerte quiso que en una tienda de Londres descubriera el “sable árabe dorado” que lo acompañaría durante toda la guerra por la Independencia de la América del Sur”
QUINCE MINUTOS ETERNOS
Transcurrido un año y medio de su arribo a Buenos Aires el recién ascendido coronel librará un combate frente al río Paraná que apenas dura 15 minutos y donde la esforzada resistencia de los maturrangos “sostenida por los fuegos de sus buques, no fue capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos, sable en mano, sin disparar un solo tiro, cargaron sobre ellos”. 5 “En la acción de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813, San Martín no utilizó el sable adquirido en Londres, sino un sable de caballería estándar. Con él combatió en la primera victoria de los granaderos” 6.
“AQUEL SABLE ERA COMO EL SOL: POR DONDE PASABA SE IBAN DESPERTANDO LAS GENTES” 7

Las manos del futuro Protector del Perú empuñarán la certera cimitarra en la Cuesta de Chacabuco. Allí, el portador de la espada «garra de león» les dice a sus infantes negros y a sus tropas de caballería: “Trescientos años de masacre y de barbarie tiñen nuestra tierra de sangre, pero hemos venido a decir ¡basta!, ¡se acabó! Se me llena el corazón al ver a tantos guerreros dispuestos, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos recordarán este momento con orgullo, porque les dejaremos una tierra digna de ser vivida. Donde puedan sembrar, crecer y prosperar, libres de toda cadena, donde cada hombre pueda decidir su destino sin importar su color, su linaje, su procedencia, ni qué carajo”. Luego de esta arenga y sin más trámite que una batalla, el arma blanca de un solo filo se incorpora efectivamente a la causa americana.
“Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos recordarán este momento con orgullo, porque les dejaremos una tierra digna de ser vivida. Donde puedan sembrar, crecer y prosperar, libres de toda cadena”
EL HOMBRE ILUSTRADO
Historiadores calificados han expresado que la cualidad de organizador militar junto con la hazaña del cruce de los Andes constituye los grandes legados de San Martín a la Revolución 8. Sin menoscabo de esta rigurosa afirmación habría que agregar al acervo hereditario sanmartiniano el sable mameluco, sólo desenvainado “contra los enemigos de independencia de Sud América 9” y 700 libros, la mayoría de ellos escritos en francés, posesión digna de esperarse en un hombre de la Ilustración en cuya correspondencia se advertían preferencias por Diderot y lecturas del Emilio y el Contrato Social de Rousseau 10. De allí el empeño del Libertador por esparcir en las flamantes bibliotecas de Argentina, Chile y Perú aquella “librería” originada en Europa, pero engrosada con ejemplares obtenidos en sus peripecias militares pues “los días de estreno de los establecimientos de ilustración son tan luctuosos para los tiranos como plausibles a los amantes de la libertad” 11.
“Y VINO DESPUÉS EL TIEMPO DE LOS OCIOS TRISTES Y EL SABLE VOLVIÓ A ENTRAR EN SU VAINA” 12
En la narrativa de Jorge Luis Borges se encuentran referencias al puñal no como una herramienta inerte, sino como un objeto con voluntad y memoria propia, que «interminablemente sueña… su sencillo sueño de tigre”. Imaginemos que el sable dorado fuera, como los puñales de Borges, un objeto con voluntad y memoria propia. ¿Qué imágenes poblarían su universo onírico actual? ¿Se harían presentes en esos sueños los insurgentes, facciosos, rebeldes, sediciosos, revolucionarios, descreídos, herejes, libertinos o caudillos que lo acompañaron en “toda la Guerra de Independencia de la América del Sud”? ¿Lo acosarían pesadillas en dónde aparezca cautivo del enemigo- sarraceno, godo, gallego, chapetón, matucho o maturrango? 13
Unas preguntas finales:
¿Dónde andará el sable en estos días?
¿Qué manos lo estarán tocando? 14
1 Alejandro RABINOVICH. Conferencia en el MHN (20- 08-2020).
2 John Lynch: San Martín, soldado argentino, héroe americano.
3 Carta de San Martín dirigida al estadista peruano, general Ramón Castilla. (1848)
4 Así denomina San Martín a shamshir. Ver http://lasarmasblancas.blogspot.com/2012/10/las-armas-blancas-de-san-martin.html
5 San Martín.Parte del combate de San Lorenzo.
7 Lugones, Leopoldo; “El sable.” (En: Diario Mayoría. Reproducción del artículo “El sable”, publicado originalmente en el diario El Tiempo el 4 de marzode 1897, con motivo del retorno a la Argentina del sable del Libertador, págs. 52 a 53, miércoles 20 de noviembre de 1974 / Buenos Aires).
8 Alejandro RABINOVICH. Conferencia en el MHN (20- 08-2020).
9 “El general san Martín jamás derramará sangre de sus compatriotas y sólo desenvainara su espada contra los enemigos de independencia de Sud América”. Manifiesto de San Martín, Valparaíso 27/7/1820
10 Prólogo de Horacio González a “San Martín y los libros” Biblioteca Nacional 2014.
11 Decreto del 14 de septiembre de 1822. Inauguración de la Biblioteca Nacional de Lima.
12 Lugones, Leopoldo; “El sable”. Ob. Cit.
13 Insurgentes, facciosos, rebeldes, sediciosos, revolucionarios, descreídos, herejes, libertinos o caudillos. Así llamaban los realistas a los patriotas. Sarracenos, godos, gallegos, chapetones, matuchos o maturrangos. De esa manera nombraban los patriotas a los realistas.
14 En su relato por milonga “El payador perseguido” Atahualpa Yupanqui dedica una estrofa a su guitarra perdida. ¡Vihuela, dónde andarás, qué manos te están tocando! Noches eternas pensando siquiera como consuelo. ¡Que sea un canto de este suelo lo que te están arrancando!
