La historia acontece dos veces: la primera vez como una tragedia y la segunda como una farsa. Esta afirmación de Karl Marx al comienzo del (libro publicado en 1852) “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, es una interpretación desesperada de la realidad incomprensible que ante sus ojos transcurría. El pueblo común, acompañando a la más rancia aristocracia. Y es una crítica a su maestro Hegel que planteaba que la historia se desplegaba en el tiempo ampliando los márgenes de la conciencia humana.
El proyecto federal nacido en las praderas del litoral, formalizado el 29 de junio de 1815 en el Congreso del Oriente -que dio origen a la primera Independencia patria- se perdió en la largura del pasado gracias a las dirigencias cipayas de Sarratea y Rivadavia; sin lugar a dudas en la traición de Francisco Ramírez, (tratado del Pilar 1820) “No me traicionaste a mí”, le endosa Artigas a Ramírez, “traicionaste el amor de tu pueblo” y, a ese primer sueño genuino de igualdad y libertad que dio nacimiento al campo nacional y popular. Consecuentemente seis años después, Del carril y Rivadavia asesinan a Dorrego, para quitar de raíz el mal popular (13 de diciembre de 1828). Del Carril, futuro primer vicepresidente de la Nación (con Urquiza), escribe a Lavalle para limpiar el crimen: “…es conveniente recoja usted un «acta» del consejo verbal que debe haber precedido a la fusilación, (…) un documento histórico muy importante (…) que lo firmen todos los jefes y que aparezca usted confirmándolo (…) y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos”. ¡Ay los padres de la Patria!
El intento de Rosas por volver a la fuente federal -con aciertos y desaciertos- termina en Caseros, (3 de febrero de 1852) sentando las bases de una serie de traiciones sistemáticas de Urquiza, que usa las montoneras del pueblo para ir contra su destino de Patria, y para favorecer sus negocios, y el de sus amigos. La serie es abominable, la constitución del 53 en manos de Del Carril; Cepeda (23 de octubre de 1859); la traición de Pavón (17 de septiembre de 1861); la entrega de los caudillos federales a los Gobierno de Mitre y Sarmiento (1862-1874); el abandono de la heroica Paysandú (1864/1865), la participación en la guerra de la triple infamia (1864 y 1870 contra Paraguay y la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay); finalmente la entrega de la federación al liberalismo explícito de “civilización y barbarie” de Mitre, Sarmiento, Roca entre tantos.
Sigmund Freud, sostiene que, en el origen, está el destino. La patria nace traicionada, y su historia, es una larga historia de entregas y traiciones; por cierto, de relatos donde los villanos son los héroes y los héroes villanos bajo la magia mitrista.
El Estado Nación Argentino, nace y con él, el destino trágico de la patria por venir. El liberalismo anglófilo purgó la patria de gauchos (Sarmiento) de originarios (Roca/Mitre) Y crea el latifundio dividiendo cuarenta y dos millones de hectáreas entre cuarenta familias. (Actual prosapia/casta) Y en palabras de Scalabrini, devenimos “granja de la reina”. Salvo el interregno de Irigoyen por la nueva ley electoral (1816-1922/1928-1930) la tragedia se resignificó en la denominada década infame (1930/43) que dio origen a los golpes militares en nuestra historia. El general Uriburu, agradece a la prensa “seria” del País el servicio que ha prestado a la causa de la República, al mantener latente por una propaganda patriótica y bien inspirada, el espíritu cívico de la Nación y provocar la reacción popular contra los desmanes de sus gobernantes(Diario La Prensa). La prensa al servicio de los intereses británicos y sus cipayos locales, derroca un gobierno popular a pedido del pueblo; ¡a pedido del pueblo guionado por la prensa traidora! ¡El dieciocho de brumario!
Es muy importante este dato en nuestra Historia. El voto secreto limita la extorsión física, ahora hay que domesticar la conciencia, para eso nace la prensa cipaya que desde aquella inflexión histórica será la responsable del entreguismo vende patria, hasta la fecha. ¡los cipayos guionistas de la realidad!
Por el año 1933, el gobierno había hecho un censo que hablaba de un poco mas de trescientos mil desocupados. Lo cierto que como corroboran Jauretche y Scalabrini, la realidad hablaba de tres millones de desocupados en un país de nueve millones aproximadamente. Enrique Uriburu, en una conferencia ofrecida en la Bolsa de Comercio: “Alrededor de 20.000 personas han sido separadas de sus puestos por razones de economía en los distintos ministerios. Así se expresaba el ministro de Hacienda (Pensando el país con Arturo Jauretche, por Felipe Pigna) el 25 de septiembre de 1931 (Conferencia pronunciada en la Bolsa de comercio de Buenos Aires): “…sin contar las reparticiones autónomas en las que las cesantías fueron también apreciables, como en los Ferrocarriles del Estado, con 3.500 personas y el Consejo Nacional de Educación con 14.000. Había sido posible llevar mucho más lejos esta cifra. Pero es evidente que en los momentos actuales la aplicación de esta idea hubiese traído consigo serias perturbaciones sociales que deben evitarse a toda costa”.
También señala Pigna: “El vicepresidente Roca firmaba en Londres el vergonzoso Pacto Roca Runciman, que a cambio de mantener en plena crisis la tasa de ganancia de la burguesía terrateniente, entregó porciones enteras de nuestra soberanía. Jauretche no dudó de calificar el acuerdo como el “estatuto legal del coloniaje”. Achicar el estado, empobrecer al pueblo, beneficiar al imperio ¡por amor a la patria! ¡Nada nuevo bajo el sol!
Las traiciones, finalmente retrotraen, al origen: una patria para pocos, agroexportadora, primarizada y extractivista; una clase media minimizada a la administración extranjera, una educación consecuente a esos fines y un pueblo hambreado que estorba el modelo. Y, por cierto, ¡un montón de traficantes de discursos que entregan la patria, diciendo que la defienden! ¿El pasado vivo en el presente? Este era y es el pan nuestro -fatídico- de cada día liberal.
Jauretche, denuncia el entreguismo de sus correligionarios desde su espacio FORJA: mantienen silencio frente a las atrocidades de la oligarquía, bancan la extracción de recursos naturales sin más, no denuncian la arbitrariedad en el manejo de las cuentas y rentas públicas, y se hacen los distraídos frente a las censuras a los medios opositores.
Lejos había quedado la Revolución del Parque, y la integración popular e inmigratoria, lejos la revolución y el proyecto nacional. La creciente dependencia del Estado y la multiplicación de los negociados, la compra de voluntades políticas y la constante devaluación de los partidos constituyeron una crisis económica sin igual; mientras el gobierno se dedicaba a resguardar los fondos públicos y a defender a los grupos económicos para los que gobernaba generando mas pauperización, miseria y desocupación.
Las empresas extranjeras, básicamente inglesas se hacían de prerrogativas obscenamente entreguistas: frigoríficos ingleses, transportes ingleses y belgas, aguas francesas, el Banco central en manos de capitales ingleses el pacto Roca Rucinam para el saqueo de carnes y granos en favor de Inglaterra. Y en línea, el radicalismo votando la concesión a Sofina, propietaria de la Compañía de Tranvías Anglo Argentina, hasta el año 1997. Coherentemente hicieron lo mismo con la compañía de electricidad inglesa, prorrogando también hasta el año 1997, sus prebendas. ¿conocido, parecido?
Desde el año 1853 (surgimiento de la constitucionalidad ¿?), hasta 1945, unos cien años aproximadamente, con un veranito patrio de diez años (Radicalismo), ¡la política gubernamental fue liberal y vende patria!
El pasado nos habita en el presente, como retorno de lo reprimido, como deja vu (sensación breve y repentina de familiaridad), como farsa o locura… ¿no es obsceno el presente?
“La vida es sólo una sombra caminante, un mal actor que, durante su tiempo, se agita y se pavonea en la escena, y luego no se le oye más. Es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, y que no significa nada”. William Shakespeare, Macbeth.
Esos noventa años implosionan la conciencia histórica con la revolución nacional que significo el peronismo frente al vasallaje colonial: El pueblo, los desclasados, los trabajadores a conducir y defender la patria. “La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo». Perón. Hecho imperdonable para la oligarquía vendepatria. El peronismo constituyó no solo una revolución material haciendo que los derechos sean materiales y tangibles (salud, salario, educación) Revolucionó las conciencias y las representaciones del pueblo, refundando su dignidad, garantizando la felicidad y la grandeza de la patria en los hechos. ¡Igualdad de género laboral y política! Soberanía económica y política, en síntesis: ¡Justicia Social! “Corría el mes de octubre de 1945 (…) Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de resto de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe (…) Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad (…) Era el subsuelo de la patria sublevado (…) Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río. Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años, estaba allí, presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo” (Scalabrini Ortiz, Raúl. Tierra sin nada, tierra de profetas, 1973). Imperdonable gesta para el cipayismo y el imperialismo, ahora yanqui después de la segunda guerra mundial. ¡Hay que liberar al pueblo del populismo! Sí, hay que liberarlos de la salud, de la casa propia, del salario, de una salud integral, de una educación emancipadora, de una vida digna. Y entonces, la embajada del Norte (Baden), la Inglaterra devaluada (Churchill)y la fuerza de la libertad de prensa se lanzaron a la tarea: bombardeos, asesinatos, fusilamientos, presos políticos, proscripción, ¡sí!: la historia se repite: ¡Revolución libertadora! Liberta… ¿qué? “un cuento contado por un idiota…” A nuestros noventa años de liberalismo liberador, hay que sumar ahora diecisiete años más, ya vamos ciento siete años de ¿libertad?
Proscripción y resistencia, cárcel, desapariciones. ¡La libertad debe deshacerse de los comunistas anti patria que sueñan con la patria socialista! “…un cuento lleno de ruido y furia”
El cansado general vuelve (1973), y con él la patria sublevada: «Para conducir a un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista: el conductor siempre trabaja para los demás, jamás para él».
¡El pueblo esta en peligro grita el Imperio! Hay que garantizar la seguridad nacional, un golpe, aquí, otro por allá, un plan Cóndor para América, un plan Fénix para Asia. ¡hay que garantizar el mercado y las factorías. De eso se va a encargar Martínez de Hoz. Mientras las armas de la patria liberan al pueblo del pueblo… Agreguemos, siete años a nuestros ciento siete, ¡uf! ¡Vamos como ciento catorce años de libertad! El delirio de un idiota borracho y trasnochado, inventó una guerra, agregando al genocidio, el martirio de hermanos desangrados, con dolor de patria.
Alguna esperanza democrática arribó por unos pocos años (Alfonsín 1983-89). Pero el imperio se recompuso, las reglas de juega tras la caída del muro han cambiado, y es necesario garantizar la libertad de los pueblos oprimidos por el populismo. ¡Nace el consenso de Washington en los noventa! ¡El noble Tío Sam, cuidando a sus sobrinos! Una elegante forma de opresión y de domesticación disfrazada de democracia y libertad, ¿libertad? Si, libertad de Mercado, sujeción política y ¡cesión de recursos naturales! ¡Nace la constitución menemista para preservar las garantías del pueblo… perdón, del Tío Sam!
Ay la libertad…
La libertad de la plutocracia, de las multinacionales, del robo y saqueo; si, el eterno retorno de la libertad ahora garantizada por los indestructibles: (Bunge y Born); los Alsogaray, Cavallo, Sturzenegger, Bullrich, López Murphy, Macri, Milei… Caputo y sigue el elenco. Ay Caputo…
El FMI, la CIA, la revolución de los colores y la suma de bondades del Norte… el 2001 y nuevamente la patria sublevada, la sangre derramada. ¡Y ese subsuelo generoso y sin rencor que volvió por los desclasados, desigualados y anestesiados que significó la década ganada! ¡Y por la soberanía política y económica!
Hay que salvar al pueblo del populismo, del estado de Justicia Social, de la mala administración de sus recursos naturales, de la corrupción, ¿corrupción? ¡Hay que terminar con los vagos y holgazanes, choriplaneros! ¡Kukas, kukas kukas! ¡A trabajar ensobrados!
FMI, endeudamiento, blanqueos, entrega y deshuese del Estado; desplazamiento de Milei a “MI Ley” que no es mas que la ley del imperio mordaz. Pero, ¡el problema de este país es el Populismo! En ciento setenta y dos años de vida institucional, el liberalismo vende patria gobernó el país ciento veinte años; el campo nacional y popular alrededor de cincuenta años, según se interprete, podría ser menos aún. ¿Y es el populismo responsable de la pobreza, la expoliación de recursos, el desempleo, la falta de vivienda, los malos salarios, los endeudamientos, los negociados y la corrupción?
¿En serio?
La historia se repite como tragedia y como farsa; y en términos psicoanalíticos, la repetición es la madre de todos los síntomas y sus desgracias. Porque la repetición en términos freudianos es pulsión de muerte y solo puede redimirse en la reinterpretación, en la resignificación, en la reconstrucción de la memoria fundante, no desde la memoria fallida contada por un loco… ¡Y éste, está loco en serio!
¿En serio hay que explicar el peronismo?
¡Hay que volver por la sangre derramada! Hay que pasar de la resistencia a la contra-conducta a la insurrección intelectual y a la militancia cultural contra-hegemónica.
Para ello, es imperativa la construcción de un discurso que vincule la subjetividad, la pedagogía militante y la historia como memoria, es decir, una pedagogía que nos devuelva la matriz identitaria de nuestra pertenencia, y que lo haga desde una historia propia y no prestada. Es necesario ir por la experiencia de una subjetividad que desde su comprensión y producción histórica nos devuelva sujetos políticos comprometidos con la soberanía cultural, con la construcción social de significados de pertenencia y memoria, y enfáticamente, con la construcción de políticas de identidad que recupere nuestra experiencia de pueblo: o sea ¡peronismo explicito!
Estos fenómenos expresan claramente el diagnóstico situacional de la matriz popular –no toda–, donde el cuerpo “pueblo” piensa y siente con un alma prestada, guionada. ¡Punto para el domesticador! Punto porque no podemos correr el velo que esconde las verdaderas intenciones de la dominación imperial económica, que sostiene con sutileza una pedagogía colonial afín a sus intereses y que coopta la esencia de las instituciones comunicacionales para tal fin. ¡Nada nuevo bajo el sol! sostiene el libro del Eclesiastés.
Estamos enajenados de nuestro destino, porque estamos enajenados de nuestro pasado. La domesticación es tan fuerte que nos han colonizado el pasado, la memoria y, por lo tanto, la identidad. El mercado desplazo la justicia social. Peronismo: hay que desplazar el mercado y volver a la justicia social, nuevamente: peronismo explicito.
Consecuentemente, la revolución que se aproxima no es con balas, es con ideas, y el campo de batalla es la conciencia. Si no hacemos esta revolución, perderemos nuestra esencia junto con los recursos y la propia soberanía. No habrá oportunidad para la revolución social, si no hacemos una revolución de la conciencia, si no revolucionamos la militancia desde el compromiso, las convicciones y la coherencia de vida. Por más obstinada convicción que defendamos frente a las hegemonías, no podremos vencer si no trabajamos en la re-fundación de un sujeto político capaz de acceder a otras lecturas de la realidad que permitan una contra-ofensiva en la emancipación radical de nuestros pueblos frente a la invasión cultural y económica que imponen los modos capitalistas de lazo social.
Revolucionar la conciencia para re-fundar un sujeto político pueblo empoderado es lo urgente, y es infinitamente más importante que los cargos, las internas y el fuego amigo; las listas y las mezquindades que nos trajeron a este estado. El pueblo y solo el pueblo debe ser nuestro único interés -como nos enseñó Perón- su felicidad y la grandeza de la Patria. Hoy, como en el 45, ¡los hombres que están solos y esperan… nos exigen desde la memoria y desde el presente que seamos lo que nunca debimos dejar de ser! Esa es la fuente y la matriz del heroísmo militante, tanto como el único antídoto posible frente a la repetición mortífera.
No hay que ser peronistas, ¡hay que ser Peron! ¡Esa es la verdadera lealtad al pueblo y a las convicciones!


16'


