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NACE UNA NUEVA ESCUELA

UN QUILOMBO EN GUALEGUAYCHÚ

En el seno de nuestra ciudad, caracterizada por latir al ritmo del tambor, nació Quilombo del Litoral. Un nuevo espacio de participación y aprendizaje cultural, cargado de símbolos y fuerza, inspirado en el lenguaje del samba con una fuerte impronta colectiva y comunitaria.

Fotografía: Joaquín García
Edición 151 - 12 de septiembre de 2026
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12 de septiembre de 2026 Reloj 9'

QUILOMBO DEL LITORAL

Se presenta como: “Grupo de personas de nuestra ciudad apasionadas hace muchos años por la expresión cultural del samba. Esta cultura nos convoca y nos pone en movimiento, y por eso formamos una comunidad para vivenciarla, aprenderla, compartirla y honrarla. Una comunidad abierta para quien quiera venir a compartir y aprender, y por eso desde mayo de este año tenemos a disposición dos aulas semanales, tanto de percusión como de samba no pé”.

Se trata de un espacio autónomo e independiente, sin fines de lucro, destinado a las personas que quieran aprender, compartir y disfrutar la cultura del samba. No hay límites de edad, ni se requieren conocimientos previos.

Integrantes de Quilombo del Litoral durante una actividad de samba y percusión en Gualeguaychú.

Desde el mes de junio, los días jueves a las 20 horas y los días sábados a las 16 horas se dictan clases gratuitas de percusión y de danza en el corsódromo de la ciudad. Desde entonces, más de treinta personas están participando en un clima distendido y alegre.

En las clases de percusión y danza los “samba enredo” de las escolas del Carnaval de Río tienen protagonismo, con sus letras que (en portugués) hablan de identidad, religiosidad popular y problemáticas sociales.

“Elegimos colectivamente nuestro nombre reconociendo la densidad histórica de la palabra quilombo y utilizándola en su verdadero significado, ya que quilombo significa espacio o territorio de libertad. Y situarlo en nuestra geografía, el litoral, nos parece valioso, porque somos muchos pueblos de todo el litoral argentino los que amamos la percusión y nos nutrimos de la riqueza del samba”, sostienen desde el seno del grupo. “En ese sentido, nuestro emblema es el cardenal y nuestros colores el celeste del cielo y el rojo del ceibo, todo tienen un significado que aúna la conexión entre historia ancestral, leyendas guaraníes y paisajes que nos rodean”.

Todo esto es explicado con belleza y dedicación en las redes oficiales de la escuela presentadas recientemente (@quilombo.litoral), donde se conjugan contenidos históricos-culturales con la difusión de las actividades que realizan.

HACER UN QUILOMBO

Desde hace varios años, las comunidades afroargentinas se han propuesto reivindicar la matriz afro que vive y persiste en nuestro país a pesar de los relatos nacionales que han querido colocarnos en el podio de los “países más blancos de América Latina” y que han abonado a la idea de una Argentina sólo hija de los barcos inmigrantes europeos.

En esta tarea de reconstrucción histórica y reivindicación cultural ha ocupado un rol central la visibilización de los sesgos racistas que conviven en y con nosotros. Muchas expresiones corrientes, formas de humor y prejuicios populares hablan de estructuras racializadoras que persisten, aunque ya no tengan un andamiaje legal que las sostengan.

Forma parte de nuestro resabio colonial un lenguaje ordenado bajo las reglas (lingüísticas, gramaticales y políticas) de la Real Academia Española. Al consultar en la web oficial de la RAE (www.dle.rae.es) sobre el término “quilombo”, se señala:

De or. africano.

m. Arg., Bol., Chile, Par. y Ur. Prostíbulo.

m. vulg. Arg., Bol., Hond., Par. y Ur. Lío, barullo, gresca, desorden.

m. Ven. Lugar apartado y de difícil acceso, andurrial.

Así es como lo hemos aprendido y como lo hemos aplicado. Se nos ha reprendido cuando lo hemos dicho y el quilombo parece ser el lugar donde nadie quiera ir o estar, excepto que sea una persona de dudosa moral.

Sin embargo, el término quilombo viene de “kilombo”, una palabra del kimbundu, la lengua bantú hablada principalmente en algunas regiones de la actual Angola. Los esclavizados de gran parte de América del Sur utilizaban esta palabra para referirse a los territorios donde se asentaban los que lograban de huir de sus explotadores, territorios libres en los que conformaban comunidades lejos de la opresión esclavista, tenían sus propias autoridades, formas de organización, producían sus alimentos y mantenían vivas sus prácticas religiosas y culturales africanas. Allí, sostenían relaciones libres con comunidades indígenas y otras poblaciones que los reconocían.

“El quilombo, lejos de ser un lugar de desorden y vulgaridad, es un lugar de espiritualidad comunitaria, autonomía y ejercicio de la libertad en medio de sistemas opresivos”

En Brasil las comunidades quilombolas siguieron existiendo aún después de la sanción de la “Ley Aúrea” y hasta fueron reconocidas en la Constitución de 1988, en el artículo N° 68, que reconoce el derecho de las comunidades remanentes de quilombos a la propiedad definitiva de las tierras que habitan.

El quilombo, lejos de ser un lugar de desorden y vulgaridad, es un lugar de espiritualidad comunitaria, autonomía y ejercicio de la libertad en medio de sistemas opresivos.

HAY UN NORTE QUE TAMBIÉN ES SUR

Desde hace varias décadas una profunda atracción por la cultura carioca ronda por Entre Ríos y especialmente por Gualeguaychú. Especialmente, el carnaval ha servido como un conector de dos territorios que no son cercanos, pero tampoco ajenos.

El formato estético de las comparsas del Carnaval del País  algunas tonalidades de las formas de componer su música, la forma de bailar, figuras como los portabanderas” o “pasistas” y hasta el corsódromo que nos ha hecho conocidos en todo el territorio argentino, han tenido su inspiración en el gran Carnaval de Río de Janeiro. Importantes artistas de nuestra ciudad se han nutrido y trabajado allá trayendo sus aprendizajes e influencias.

El Carnaval de Río es una de las industrias culturales más importantes del mundo. Se estima que en su última edición representó a la ciudad alrededor de unos 5 mil millones de reales, movilizando a más de 45 mil trabajadores y 70 mil artistas. El movimiento turístico que genera es uno de los más importantes de América Latina, manteniendo su vitalidad por décadas.

Sin embargo, todo el peso económico del espectáculo del carnaval es tan sólo la punta del iceberg de una cultura profunda, compleja y ancestral que excede ampliamente las atractivas formas estéticas de ejecución de una danza o de un instrumento.

Integrantes de Quilombo del Litoral durante una actividad de samba y percusión en Gualeguaychú.

El samba que se toca, se canta, se baila y se profesa es, sobre todo, una forma de resistencia que logró vencer la persecución, el prejuicio, el racismo y la censura para transformarse en un símbolo orgulloso.

La mayor vidriera cultural de Brasil para el mundo está enraizada en la historia de un pueblo que, signado por el sistema colonial de esclavización, tejió formas de lucha, espiritualidad, resistencia, dignidad y disfrute colectivo. Las escolas de samba de Río nacieron en los barrios periféricos, donde las comunidades afrobrasileñas mantuvieron viva la herencia religiosa, lingüística y cultural de sus ancestros esclavizados por la cruenta corona portuguesa.

La conocida “Ley Áurea”, que declaró la abolición legal de la esclavitud, se sancionó tardíamente en el Imperio del Brasil recién en 1888. Fue este país el último en todo el continente en terminar legalmente con el comercio de seres humanos. Sin embargo, la consagración legal de la libertad y la igualdad distó de encarnarse en la realidad. El racismo extendió (y extiende hasta hoy) los prejuicios, la marginación y la discriminación sobre las comunidades que antes explotó.

En este sentido, el samba ha sido una forma de resistencia desde aquellos tiempos y una forma de lucha que, actualmente, trata de torcerle el brazo a las lógicas que intentan hacerlo un producto “for export”, tan solo comercial y licuarlo de su verdadera esencia.

En el samba está el lenguaje musical y de movimiento que habla de la matriz religiosa afrobrasileña, el candomble, los orixás y que cuenta la historia de las comunidades que luchando contra la opresión concibieron su verdadera libertad en los quilombos.

Inspirados en la profundidad del iceberg, deseosos de conocerla aún más y vivirla, un grupo de jóvenes percusionistas, bailarines y bailarinas, han fundado Quilombo del Litoral como una escuela de samba local y ya comenzaron a dar sus primeros pasos.

LA ESCUELA DEL TAMBOR

El tambor, como forma genérica de nombrar a un universo inmenso de instrumentos de percusión que ordenan la musicalidad y la danza, ocupa un lugar central en nuestra ciudad.

La gurisada da vuelta un tacho de pintura o un tarro de dulce de batata y juega a desfilar dentro de una batucada. El sonido de los parches corta los silencios todo el año y en cualquier evento los repiques hacen su paso para encender al público que reconoce ese sonido como a ningún otro.

Cientos de jóvenes sueñan con ingresar a las batucadas del Carnaval del País o bailar a su ritmo. Cientos más le roban las noches de febrero a momo en el Corso Popular Matecito. Las aulas de samba se multiplican y sus formas se perciben en innumerables cantidades de bailarines y bailarinas que despliegan su carisma y su pasión.

Integrantes de Quilombo del Litoral durante una actividad de samba y percusión en Gualeguaychú.

Hace 10 años, fue aquí donde surgió “Clavarinhos”, un grupo cultor de la música brasilera que ha organizado rodas de samba colmadas de público, que respetan la disposición tradicional de esos encuentros (músicos en torno a una gran mesa compartida), con un repertorio que pasa por las canciones más consagradas del género cantado íntegramente en portugués.

También es aquí en donde se formó la “Yaguarí Candombe”, una comparsa inspirada en el estilo uruguayo que desde hace ya dos años se dispuso a organizar la celebración de San Baltazar, atrayendo candomberos y candomberas de toda la zona. 

Y como si a todo ese universo diverso y creativo le faltara algo, llegó ahora Quilombo del Litoral para seguir mostrando que la cultura independiente y comunitaria es vital y siempre encuentra las vitales excusas para expandirse.

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