Hace unos días, la Justicia Federal ordenó clausurar la Planta de Tratamiento de Efluentes del Parque Industrial Gualeguaychú (PIG). ¿El motivo? Los análisis volvieron a dar mal: los efluentes que llegan al río tienen materia fecal y metales pesados por encima de los valores permitidos.
Esta medida volvió a poner en el centro de la escena un problema que los vecinos del barrio Don Pedro vienen denunciando desde hace mucho tiempo. Durante casi 40 años, los efluentes del PIG fueron volcados en una cañada que desembocaba en el arroyo Gualeyán y, posteriormente, en el río Gualeguaychú, aguas arriba de la toma de agua de la ciudad. En 2019, tras la ampliación de la planta, aquella situación se interrumpió, pero a fines de 2024 la nueva planta colapsó y los reclamos volvieron a aparecer.
Hoy, los vecinos (que están a metros de la planta en cuestión) sostienen que, pese a las obras y las inversiones realizadas, la contaminación sigue y que el problema no se limita a la planta general: también señalan fallas en los tratamientos internos de las empresas que integran el PIG.
En ese contexto, La Mala habló con Javier, un vecino del barrio Don Pedro, para conocer cómo se vive este problema desde el lugar donde durante años se encendieron las primeras alarmas y qué significa para quienes conviven con sus consecuencias que, finalmente, la Justicia haya intervenido.
“Nuestro barrio es un lugar donde uno realmente elige venir a vivir. Lo hace pensando en la seguridad, en la tranquilidad, en el contacto con la naturaleza, en el aire libre. El barrio tiene la característica de que está ubicado cerca del Parque Industrial y aún más cerca de la planta del tratamiento de efluentes, que se ubica lindera al ingreso de del barrio”, introdujo.
Por esta cercanía, quienes viven en el barrio suelen ser los primeros en detectar las señales de alerta: “Hace ya muchos años los vecinos empezaron a movilizarse y a organizarse para alertar a la ciudad que el Parque Industrial, en aquel momento contaba con una planta de tratamiento de efluentes muy limitada en relación al tamaño que ya tenía el parque, y que, por lo tanto, no lograba dar un tratamiento eficiente a sus residuos”.
“El hecho de que este tema haya llegado a la justicia para nosotros es muy importante, porque logra poner en datos, en resultados, en análisis y en pruebas lo que nosotros, desde nuestro lugar, venimos diciendo desde enero de 2025”
“Eran efluentes que contaminaban y que, en aquellos años, se los tiraba a una cañada que está en el ingreso del barrio, una cañada que no tiene curso de agua propio, sino que por la cual corrían solamente efluentes mal tratados del Parque Industrial, que iban hacia el arroyo Gualeyán y que después finalizaban en el río Gualeguaychú, aguas arriba de la toma de agua de la ciudad. Una situación realmente crítica”. En el año 2016, tras los reclamos, se reactivó la ampliación de la planta de tratamiento de efluentes.
Javier lo describe como un punto de quiebre: “Eso tiene un impacto más que positivo en la calidad del agua, con un Parque Industrial enviando sus efluentes dentro de lo que establece la ley. Y también para el barrio, que deja de tener episodios de mal olor, y, por lo tanto, se vive una verdadera explosión en el barrio en términos de construcciones, de familias que se vienen a vivir”.
Entre ellos está el caso de Javier, que desde 2020 es vecino del barrio Don Pedro: “Disfrutamos unos cuatro, casi cinco años de muchísima tranquilidad y una convivencia totalmente pacífica y compatible con la presencia, no solo del PIG, sino de la planta de tratamientos, que funcionaba sin tener eventos mayores”. Sin embargo, mientras todo parecía seguir transcurriendo con calma y normalidad, lo que sucedía, sin que la comunidad lo sepa, es que la planta no estaba recibiendo el mantenimiento que necesitaba, lo que llevó a su colapso.
“Se les quemaban equipos, se le rompían piezas. Tenía la planta, además, algunos defectos desde su construcción, que tampoco los sabíamos. Toda esta falta de mantenimiento y, fundamentalmente, falta de control de los organismos, lleva a que, a partir de enero del año 2025, vuelvan los olores muy intensos y casi a diario al barrio Don Pedro”, explicó el vecino. A partir de ese momento, quienes viven en el barrio volvieron a organizarse y reclamar: “Era increíble que después de todo el esfuerzo por la movilización anterior y, al mismo tiempo, la inversión que se había realizado para la nueva planta quedara prácticamente en vano (porque la planta de tratamiento estaba otra vez colapsada y tratando de manera deficiente sus efluentes), contaminando no solamente el aire, sino también el río Gualeguaychú”.
A partir de enero de 2025 se abrió una nueva etapa del conflicto. Los vecinos se han reunido con todas las autoridades: la Municipalidad, la Provincia, la Codegu. “Siempre creímos que el lugar para discutir y resolver la cuestión era en estos espacios de colaboración. Y después de todo este tiempo de reclamos, se abrió esta esta causa federal, de la cual todos estamos al tanto. Creemos que hemos tenido buenos resultados y avances. Por ejemplo, Codegu invirtió en la planta de tratamiento de efluentes y terminó obras que han mejorado la situación. Hoy en día no tenemos aquellos episodios diarios y críticos de mal olor que teníamos antes, sino que son más bien esporádicos”.
“Necesitamos saber que las empresas están siendo responsables en el tratamiento de sus efluentes internamente, antes de enviarlos a la planta de tratamiento general”
Según indicaron las autoridades ambientales, la particularidad de estos últimos episodios de olor es que, a diferencia de lo que sucedía antes, el olor no estaba viniendo de la planta de tratamiento general, sino que estaba viniendo de la planta de pretratamiento particular (privada) de una de las empresas ubicadas dentro del Parque Industrial. Cabe aclarar que, antes de llegar a la planta general, los efluentes deben recibir un tratamiento previo dentro de cada empresa. Cuando eso no sucede, la planta de tratamiento general puede llegar a tener problemas.

“Entonces, tal vez te preguntes qué es lo que reclamamos. Reclamamos porque, si bien la situación está mejor, no está resuelta. Para decir esto nos basamos en dos grandes temas. Por un lado, la investigación que está llevando adelante el Juzgado Federal (las últimas muestras que se tomaron de la planta comprueban que el vertido sigue contaminando). El hecho de que este tema haya llegado a la justicia para nosotros es muy importante, porque logra poner en datos, en resultados, en análisis y en pruebas lo que nosotros, desde nuestro lugar, venimos diciendo desde enero de 2025. Por otro lado, también necesitamos saber que los efluentes que recibe esta planta están siendo correctamente tratados puertas adentro del parque industrial.”.
Javier aclaró que, aunque quienes viven en el barrio Don Pedro valoran y reconocen los avances, a esta altura necesitan que la solución definitiva llegue de una vez, ya que los vecinos han esperado mucho, han sido pacientes y han agotado cada una de las instancias de diálogo.
“No podemos dejar que esto vuelva a foja cero, que todo este recorrido haya sido en vano. Necesitamos saber que las empresas están siendo responsables en el tratamiento de sus efluentes internamente, antes de enviarlos a la planta de tratamiento general. Además, queremos quedarnos tranquilos de que va a haber un control, por el hecho de poder detectar situaciones de contaminación a tiempo”, concluyó.

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