Espejito, espejito…
¿Qué leemos los adultos?
¿Estamos leyendo menos?
¿Y la gurisada, qué quiere leer?
Cada 15 de junio celebramos el Día del Libro. El algoritmo interfiere las redes que se llenan con frases o citas que nos hablan de la importancia de los libros, la imaginación y el futuro.
En un mundo de pantallas, de consumos reducidos y de tiempos acelerados, el mayor regalo que le podemos hacer a los libros es revisar algunas prácticas que no los cuidan.
Quienes tenemos confianza en las lecturas con exceso de preguntas, en el valor liberador de las palabras y en la fantasía, buscamos que muchos estereotipos que se construyen respecto a los caminos lectores, se esfumen.
Los caminos lectores son construcciones culturales y en ellos las edades aparecen como puntos de referencia. La gurisada y los adultos vamos caminando experiencias y configuramos estos recorridos a partir de la interacción que tenemos con lecturas.
Dicho esto, repasemos algunos de los estereotipos que circulan.
Estereotipo 1: Las personas lectoras son las que leen muchos libros
Un camino lector se construye toda la vida y está muy lejos de ser directamente proporcional a la cantidad de libros que leímos o a los estantes de biblioteca que tenemos. Los caminos tienen diferentes materialidades y momentos, hay encuentros y desencuentros con autores, libros, fanzines, múltiples ediciones. Incluyen voces, personas, pantallas, canciones y recetas; tienen escritura y sueños. Dicen que terminan cuando nos morimos. Eso aún no está probado.
Estereotipo 2: A quienes consumen historietas les gusta leer menos
Las novelas gráficas, los comics, cargan con muchas más ideas falsas. Algo similar les pasa a los libros álbumes. En estas ediciones las imágenes, los planos, son parte esencial de la historia, se decodifican, leen y disfrutan con el texto. Hay un proceso cognitivo interesante para construir experiencia lectora y… además es un género literario que nunca excluye al lector.
Estereotipo 3: Los libros con moralejas son ideales para la gurisada
La literatura no siempre viene a tranquilizarnos con un mensaje sobre lo que está bien o mal. Los libros nos abren puertas a mundos posibles y confían en que podemos encontrar una mirada propia en ellos.
Estereotipo 4: Leer en voz alta es para quienes aún no saben leer
Leer con otros y en voz alta construye encuentros y vínculos. No es para practicar lecturas, es para avivar el deseo de leer más historias, más libros. Aquí no cuentan las edades, por eso recomendamos incorporar esto en viajes, peñas, rondas de mate de té o antes de dormir.
Estereotipo 5: Leer en fotocopias es muy parecido al libro y cuesta menos
Les invito a ver el partido de Argentina en blanco y negro con una línea oscura en el medio y un anillo en algún costado. ¿Quién viene? Los libros son bienes culturales. Existe una cadena de trabajadores, artistas, que amplían universos culturales mediante la materialidad de los libros. El valor incluye todos los pasos que permiten su existencia y circulación. Las fotocopias y los archivos impresos cambian las ediciones y eliminan la belleza que cada libro tiene para compartir con sus historias.
Estereotipo 6: Los chicos no leen
Esta afirmación se hace con mucha soltura y no colabora. Así como hay adultos que no leen, siempre hubo gurises a los que los libros no les atraen. La gurisada lee el mundo más de lo que imaginamos. Lo lee en vínculos de amistad, en acciones, con la música y las pantallas, lo lee en tiempos, historias y personajes que muchas veces desconocemos. Si queremos que elijan, lean y amen los libros en su formato físico, incorporémoslos a nuestras vidas.
Abracadabra… con los libros no hay una única palabra…
Para celebrar el día del libro, leamos. Volvamos a las lecturas, no dejemos de hacerlo. Revisemos los estereotipos que tenemos y aprendamos sobre ellas. Con respecto a la gurisada, trabajemos la confianza en sus elecciones aceptando que no lo sabemos todo y que sus experiencias se leen en otra dirección a las nuestras.
Si hay algo que nos enseñan los libros es que las lecturas no terminan en ellos.
