¿QUIÉNES Y POR QUÉ COMUNICAN?

EL MAPA DE MEDIOS DE GUALEGUAYCHÚ

Entre medios históricos que intentan reinventarse y proyectos nuevos nacidos al calor de las redes sociales, la comunicación en Gualeguaychú ha atravesado en los últimos tiempos una transformación muy profunda. Este mapa (abierto y en construcción) reúne algunas de las voces, estructuras y experiencias que hoy construyen la agenda local, en un escenario cada vez más amplio, diverso y en movimiento.

Texto: Isidro Alazard | Ilustración: Diego Abu Arab
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Durante años, cuando uno hablaba de “los medios de Gualeguaychú” se le venían a la cabeza un par de nombres, en formato impreso, radial o televisivo. Sin embargo, en la última década (especialmente después de la explosión digital, las redes sociales y la pandemia) empezaron a aparecer nuevos formatos, nuevas maneras de comunicar y también nuevas discusiones sobre qué es un medio de comunicación.

Actualmente conviven portales autogestivos, radios cooperativas, streamings, proyectos comunitarios, perfiles de redes sociales, novedosas apuestas audiovisuales y estructuras tradicionales intentando adaptarse a lo que demanda la época.En La Mala nos gusta hace mapas (El mapa entrerriano del daño ambiental, El mapa del consumo problemático).

El “Mapa de Medios de Gualeguaychú” nace de la curiosidad periodística, pero también de la necesidad de mostrar la diversidad mediática que existe en la ciudad. Quiénes son, cómo trabajan, qué públicos tienen, cómo se sostienen y qué lugar buscan ocupar en una conversación pública cada vez más fragmentada.

No se trata de un ranking, ni de hacer juicio de valor sobre la forma de comunicar o de hacer periodismo. Tampoco un registro definitivo. Al contrario: buscamos contribuir a un mapa abierto, en construcción y necesariamente incompleto. 

Seguramente faltan espacios, historias y experiencias que también forman parte de este ecosistema. Y está bien que así sea. Porque justamente una de las cosas que deja claro este recorrido es que hoy la comunicación ya no encaja en las categorías tradicionales.

Detrás de cada medio hay una forma distinta de entender el periodismo, la comunidad, la política, el negocio, la militancia o incluso el vínculo con la audiencia. Algunos apuestan a la inmediatez, otros a la estructura clásica, otros a lo comunitario, otros al entretenimiento, otros a la investigación. Y todos, de alguna manera, terminan mostrando algo de la ciudad que habitan.

Entender cómo se comunica Gualeguaychú en 2026 y quiénes están construyendo esa agenda todos los días es el objetivo de esta nota. Agradecemos a quienes se tomaron el tiempo de responder, contar sus historias y abrir las puertas de sus medios para este trabajo. Porque más allá de las diferencias editoriales, políticas o estilísticas, hay algo que comparten casi todos: seguir apostando a comunicar en una época donde hacer medios locales es cada vez más difícil.

EL DÍA Y EL ARGENTINO

El Día es uno de los diarios tradicionales de Gualeguaychú, con una historia que arranca en 1982, cuando la familia Carbone (Adán y su hijo, Gustavo), junto a Oscar Lapalma, toman lo que era el diario Noticias, lo reconvierten y lo ponen en la calle con su nombre actual. Desde entonces, se mantuvo como uno de los actores centrales del formato gráfico en la ciudad. Actualmente, el medio está encabezado por Sebastián Carbone, hijo de Gustavo. 

Tuvo algunos hitos que marcan su perfil: fue de los primeros diarios de la provincia en incorporar color a fines de los 90 y también pionero en lo digital, con su web ya activa desde 1996, bastante antes que muchos otros medios entrerrianos. Esa combinación entre tradición e intento de adaptación sigue siendo parte de su lógica.

Hoy funciona con uno de los equipos más grandes de periodistas gráficos: entre ellos y los diagramadores rondan las 7 u 8 personas en la redacción, más el personal vinculado a lo administrativo y logístico.

En términos de audiencia, aunque en marcada retirada ante el avance digital, el papel sigue teniendo un perfil bien marcado: tiradas de alrededor de dos mil ejemplares los domingos, con un público mayormente adulto. En cambio, lo digital abre mucho más el juego: decenas de miles de usuarios únicos y un alcance más diverso, especialmente en redes sociales, donde el público es más joven y con mayor presencia femenina.

Además, el medio forma parte de un grupo que en el último tiempo empezó a moverse hacia otros formatos. Sumaron una pata en el streaming (en sociedad con otros actores locales, formando “Bolazo”) y mantienen una radio más acotada, con programación reducida. La idea es no quedar afuera de las nuevas formas de consumo.

En paralelo, El Día recientemente adquirió a El Argentino, el periódico impreso más antiguo de la provincia de Entre Ríos, fundado el 6 de febrero de 1911 por Nicolás Montana. Un medio con muchísimo peso histórico, que hoy tiene una redacción más chica (alrededor de cinco personas) y atraviesa una nueva etapa bajo esta gestión.

RADIO MÁXIMA

Es uno de los medios más fuertes de Gualeguaychú. Nació el 1 de septiembre de 2003 como un proyecto de Valentín Ibarra y Fabián Magnotta. Periodistas haciendo su propio medio, más que empresarios armando un negocio.

Con el tiempo se fue consolidando con una impronta bien local, de esas que no sueltan la agenda de la ciudad: desde la lucha contra las papeleras hasta coberturas en inundaciones o problemáticas sociales como las adicciones. Un perfil de “periodismo híper local” que todavía sostiene buena parte de su identidad.

Pero no se quedó solo en la radio. En paralelo al crecimiento de las plataformas, fueron ampliando el ecosistema: sumaron Radio Urbana (musical), el sitio web y las redes sociales. 

Máxima está en Maipú 136, aunque, como casi todos hoy, combinan con trabajo remoto. El equipo es amplio para el estándar local: operadores, locutores y alrededor de diez periodistas que sostienen la programación diaria, además de ciclos específicos.

En cuanto a audiencia, juegan en la liga de los medios ya consolidados. Tienen una base fuerte en radio — mayormente, con una audiencia de 30 años para arriba— y lograron expandirse con lo digital: miles de seguidores en redes y una llegada que ya no se queda solo en la ciudad.

GCHU TV

Gchu TV nació como una apuesta de la Cooperativa Eléctrica para meterse de lleno en el terreno audiovisual y construir un medio propio con fuerte identidad local. La idea fue crear una pantalla que no solo replicara noticias, sino que también funcionara como vidriera de la realidad de Gualeguaychú, de Entre Ríos y del universo cooperativo.

Desde el inicio se pensó como un canal moderno y multiplataforma, más que como una señal de televisión tradicional. Por eso combina programación en vivo, streaming, contenidos periodísticos, culturales y deportivos, con una lógica digital apoyada en las nuevas formas de consumo audiovisual.

El proyecto funciona dentro del ecosistema tecnológico de la Cooperativa, articulado además con infraestructura propia de conectividad y data center, algo que le da una espalda técnica poco habitual para un medio local.

En cuanto al equipo, mezcla periodistas, conductores, operadores, camarógrafos y productores, pero también trabaja mucho en articulación con comunicadores y creadores de contenido de la ciudad. Ahí aparece otra de sus apuestas: incorporar formatos más actuales y abrir espacio a nuevas voces dentro del audiovisual local.

El alcance es bastante más amplio que el de un canal puramente local. Además del streaming propio, Gchu TV logró expandirse mediante plataformas digitales y hoy tiene llegada en distintas provincias del país. Eso le permite sostener una audiencia variada: desde vecinos de Gualeguaychú hasta entrerrianos que viven afuera y siguen conectados con la ciudad.

GUALE DIGITAL

Guale Digital es uno de esos medios nuevos que aparecieron en la ciudad con lógica autogestiva. Nació el 9 de marzo de este año y, en dos meses, ya empezó a meterse de lleno en la agenda social y política de Gualeguaychú.

No tiene redacción ni estructura tradicional: funciona en modalidad home office, lo que también marca un perfil más liviano y adaptado a estos tiempos. Detrás están los comunicadores Lautaro Silvera y Mónica Farabello, que por ahora sostienen el proyecto, con la idea de sumar a alguien más en el corto plazo.

En términos de alcance, el arranque fue fuerte: superaron las 400 mil visualizaciones de Instagram en su primer mes y ya pasaron los 2 mil seguidores. Su público se mueve principalmente entre los 20 y 45 años, con interés en lo que pasa a nivel local.

Apuntan a crecer y consolidarse dentro del ecosistema de medios de la ciudad, especialmente en el terreno de la información política y social.

LT41

LT41 “La Voz del Sur Entrerriano” es uno de los históricos pesados del mapa mediático local. Nació en 1973 de la mano de Armando Mettler y fue una de las primeras radios privadas legales de Gualeguaychú, algo que todavía hoy forma parte de su identidad.

Con más de cinco décadas al aire, construyó un perfil claro: fuerte presencia informativa desde temprano, vínculo directo con la comunidad y, sobre todo, llegada tanto a la ciudad como a la zona rural. Ese cruce campo-ciudad fue siempre una de sus marcas, con formatos clásicos como el “radioservicio”, que funcionaba (y funciona) como puente entre distintos públicos.

Opera en AM 660 y también en FM 90.3 (FM Sur), lo que le permite combinar alcance amplio con una lógica más actual en frecuencia modulada. En términos de estructura, mantiene una lógica tradicional: estudio y planta transmisora en la zona de la Ruta 136 y un nuevo espacio en la Vieja Terminal. El equipo está compuesto por periodistas y colaboradores con trayectoria local, sosteniendo una programación que apuesta más a la continuidad que a la renovación permanente.

Según Eduardo Gurovici, quien tiene la licencia de esta radio hace más de 30 años, hay también una definición bastante marcada sobre el rol del medio: una defensa de la radio “pura”, sin imagen, como ese “teatro de la mente” donde lo central es la palabra. En un contexto donde todo tiende a lo audiovisual, LT41 sigue plantada en ese formato más clásico.

En cuanto a audiencia, tiene un fuerte anclaje en barrios y sectores tradicionales, con una relación bastante directa con sus oyentes, que interactúan de forma constante. Además, históricamente se sostuvo más por pauta privada que por oficial, algo que también forma parte de su narrativa.

RADIO DAS

Radio Das (FM 103.7) nació en agosto de 2017 como un emprendimiento de Lucas García, con una idea inicial que terminó mutando: iba a ser repetidora de Radio Disney, pero por cuestiones administrativas no se concretó y terminó armando su propio camino, tomando algo del estilo musical y liviano.

El nombre no es casual: “Das” viene del alemán, donde “radio” es neutro, y también juega con la idea de “dar”, como gesto de ofrecer contenido. Esa mezcla conceptual refleja el perfil del medio, más relajado y menos atado a la lógica informativa dura.

Funciona en Gervasio Méndez 1240, aunque, como toda radio su verdadera ubicación es el dial: FM 103.7. La estructura es mínima: hoy el equipo está compuesto por dos personas al aire, un programador y una CM.

En cuanto al alcance, no hay una medición concreta, pero tampoco parece ser la prioridad. La propuesta apunta más a acompañar que a disputar agenda: música, clima distendido y una radio pensada para estar de fondo, salir de la rutina y no tanto para informarse.

RADIO INCLUSIÓN

Radio Inclusión (FM 102.3) fue la primera radio cooperativa de Gualeguaychú y desde su nacimiento, en 2015, construyó una identidad muy ligada a la comunicación comunitaria, la autogestión y el trabajo colectivo. Más que pensarse solamente como una radio, el proyecto siempre buscó funcionar como un espacio de participación social y cultural.

La idea empezó a tomar forma en 2014, cuando un grupo de trabajadores y comunicadores entendió que hacía falta un medio que representara otras voces y otras agendas, especialmente vinculadas a la economía social, el cooperativismo y las organizaciones comunitarias. El impulso definitivo llegó a través de un programa del entonces AFSCA, que permitió equipar la emisora y ponerla al aire desde la vieja terminal.

Desde entonces, Radio Inclusión fue creciendo con una lógica distinta a la de los medios comerciales tradicionales. La estructura se organiza como cooperativa de trabajo, formalizada en 2022, y gran parte de su identidad gira alrededor de valores como la solidaridad, la participación y la construcción colectiva.

En términos de contenidos, mezcla información local, cultura, debates sociales, actividades sindicales, ambientales y educativas. También sostiene una presencia fuerte en radios abiertas, marchas, campañas y transmisiones en vivo de actividades comunitarias, manteniendo un perfil muy vinculado al territorio y a los movimientos sociales.

Funciona actualmente en Constitución 468, en un espacio cedido por Fecootrer, y combina radio tradicional con streaming, redes sociales, YouTube y producción audiovisual. De hecho, buena parte de su crecimiento reciente estuvo ligado a esa expansión digital, especialmente después de la pandemia.

El equipo está compuesto por operadores, periodistas, comunicadores y colaboradores de distintas áreas culturales y sociales, con una lógica horizontal y militante. Ahí también aparece una diferencia fuerte con otros medios: el proyecto se sostiene tanto desde el trabajo autogestionado como desde el compromiso político y comunitario de quienes participan.

En cuanto a audiencia, tiene un público amplio, pero bastante identificable: trabajadores, estudiantes, docentes, músicos, sindicalistas, cooperativistas y sectores vinculados a organizaciones sociales y culturales. Más que buscar masividad, Radio Inclusión parece apostar a consolidar comunidad.

REPORTE 2820

Nació hace alrededor de una década con la intención de construir un medio local que estuviera más cerca de la gente y de la agenda cotidiana de Gualeguaychú. Su fundador, Beltrán Heidenreich, entendía que había historias, conflictos y problemáticas de la ciudad que no siempre tenían el tratamiento periodístico que merecían, especialmente en un contexto en el que la información empezaba a circular cada vez más rápido y también más desordenada.

Desde el principio apostó a un modelo digital, dinámico y con actualización permanente, algo que en ese momento todavía no era tan habitual entre los medios locales. Esa lógica de “portal activo todo el tiempo” fue parte de lo que le permitió posicionarse rápidamente en el ecosistema informativo local. 

Aunque nació con fuerte impronta digital, el medio siempre buscó conservar cierta esencia del periodismo más clásico: presencia en la calle, cercanía con las fuentes y vínculo directo con los lectores. En ese sentido, R2820 mezcla bastante bien las nuevas formas de consumo de información con una lógica de cobertura territorial.

El objetivo editorial pasa por priorizar la noticia local, sostener independencia y construir credibilidad. Buena parte de su identidad gira alrededor de la idea de “medio confiable”, en contraste con la circulación permanente de rumores, cadenas y desinformación que suelen dominar redes y grupos locales.

En términos de estructura, funciona con una modalidad bastante flexible. Tiene un punto físico de trabajo en Puerto Argentino al 1200, donde se organizan reuniones y parte de la producción, aunque gran parte del trabajo cotidiano se realiza de forma remota, una dinámica que terminó de consolidarse durante la pandemia.

En cuanto al alcance, juega hoy en la primera línea de los medios digitales locales (con más de 600.000 visitas únicas al mes y alrededor de 2 millones en redes), con una audiencia que ya no se limita solamente a Gualeguaychú. De hecho, destacan que parte de sus lecturas vienen del exterior, especialmente de comunidades de argentinos que siguen conectados con la ciudad desde otros países.

NOVA COMUNICACIONES

Nova Comunicaciones apareció en 2014 con una propuesta bastante distinta al esquema tradicional de medios locales. Desde el arranque construyó su identidad alrededor de una idea muy marcada: mostrarse como una alternativa a las versiones oficiales y a los relatos más institucionales del poder político.

El medio nació en Pueblo General Belgrano y rápidamente empezó a posicionarse en la agenda regional con un perfil más confrontativo, ligado a denuncias, policiales e investigaciones. Esa lógica de “la otra versión de los hechos” terminó siendo no solo un slogan, sino también la base de su estilo editorial.

Gran parte de su crecimiento vino justamente desde ese lugar incómodo dentro del ecosistema mediático. Según sus integrantes, mientras otros medios sostenían una relación más aceitada con las fuentes oficiales, Nova construyó su narrativa desde la idea de estar afuera de esos circuitos. Eso le permitió conectar con sectores que buscaban visibilizar conflictos, denuncias o versiones que sentían poco representadas en otros espacios.

Según contaron desde el medio, hoy funciona con una red de periodistas y colaboradores en distintas partes del país, manteniendo una lógica digital y descentralizada. La agenda está muy enfocada en temas policiales, judiciales y de investigación, especialmente vinculados a conflictos de alto impacto público. 

Por cuestiones de seguridad —según explican desde el medio— manejan con bastante reserva parte de la estructura interna y de quienes participan en determinadas investigaciones. Esa narrativa también forma parte de la identidad que fueron construyendo durante estos años.

RADIO NACIONAL

Radio Nacional Gualeguaychú es otro de los nombres históricos del dial local, pero con una particularidad: forma parte del sistema público nacional. Su edificio viene desde la década del 50, cuando todavía dependía de Correos y Telégrafos y existía la idea de montar una radio de frontera en la zona.

Recién en 1987, la emisora salió oficialmente al aire. Ese dato no es menor: está bastante ligada a ese momento de reconstrucción institucional y expansión de los medios públicos en el país.

En sus primeros años tenía una estructura mucho más grande, con más de 20 profesionales entre locutores, técnicos, administrativos y personal de apoyo. Con el tiempo —como pasó en muchos medios— esa planta se fue achicando, y hoy el equipo ronda las nueve personas.

Funciona en Urquiza 3840 (Parada 11), con estudios y planta transmisora propios. Mantiene una lógica bastante clásica de radio, tanto en lo técnico como en lo editorial, con programación que combina información, servicio y contenidos culturales.

Uno de sus puntos fuertes sigue siendo el alcance: la AM le permite cubrir distancias largas (alrededor de 300 km), mientras que la FM refuerza la presencia en la zona. Eso explica también su perfil de audiencia, con fuerte llegada a sectores rurales, además del público urbano.

Más que competir en el terreno de lo inmediato o lo digital, Radio Nacional juega en otro registro: el de la continuidad, el servicio público y una presencia territorial que todavía tiene peso, sobre todo fuera del centro de la ciudad.

RADIO STUDIO

Radio Studio es de esas radios que se hicieron desde abajo, literalmente. Nació en el año 2000, en un contexto donde había muchas emisoras, pero también un aire mucho más “limpio” para transmitir. Y su arranque fue bien artesanal: antena casera, transmisor armado a pulmón y hasta programación que salía de cassettes.

El dato no es menor porque marca su identidad. Durante años fue creciendo a base de esfuerzo, inversión progresiva y mucha lógica comunitaria. Pasó de ese esquema casi precario a mejorar equipamiento, ampliar alcance y consolidarse como una radio con presencia real en la ciudad.

Tiene una raíz muy vinculada a lo popular, especialmente a la música tropical. No solo desde la programación, sino también organizando eventos y trayendo artistas importantes del género como Los Palmeras, Dalila o Leo Mattioli. Incluso, tuvo menciones en programas nacionales como Pasión Tropical, algo que en su momento funcionó como validación fuera del ámbito local.

Funciona en Perito Moreno 777, en el barrio CGT, y mantiene ese perfil de radio de cercanía, muy anclada en lo barrial. A la par, fue sumando presencia digital, lo que le permitió ampliar su audiencia más allá de Gualeguaychú.

Hoy sigue en proceso de renovación, incluso con la construcción de un nuevo estudio, lo que muestra que el medio sigue apostando a crecer. También articula con otros espacios, como Radio UNER Paraná, lo que le da mayor circulación a algunos de sus contenidos.

RADIO 2820

Es uno de los proyectos más nuevos dentro del mapa de medios local, pero también de los más claramente plantados en una lógica autogestiva. Nació formalmente en 2021, cuando obtuvo su frecuencia (FM 92.5) a través de un concurso público de ENACOM, en pleno contexto de pandemia.

Desde el arranque se pensó más como un proyecto colectivo que como un medio tradicional: está integrado por periodistas, comunicadores, docentes y gestores culturales de Gualeguaychú, con una impronta marcada en lo comunitario y lo independiente.

No se queda solo en la radio. La propuesta es multiplataforma desde el inicio: web con producción propia, streaming, redes sociales y canal de YouTube. En ese esquema, combinan información política, judicial, social, ambiental y cultural, con un enfoque bastante claro en la agenda local pero proyectada hacia lo regional.

En términos de alcance, lograron crecer rápido para el poco tiempo que tienen: miles de lecturas diarias en la web y un volumen alto de interacciones en redes, con cifras que superan el millón de visualizaciones mensuales. Parte de eso tiene que ver con el perfil del equipo, en el que hay periodistas con recorrido previo en otros medios provinciales y nacionales, bajo la dirección periodística de Paola Robles Duarte y la dirección técnica de Carlos Benítez.

El medio apuesta a la pluralidad de voces, la autogestión y una mirada atravesada por perspectiva de género y los Derechos Humanos.

SOMOS ENTRE RÍOS

Es el ex Canal 2, un claro ejemplo de cómo se fue transformando el mapa de medios a partir de la concentración y los cambios en la televisión por cable. Con la expansión del grupo Telecom y la marca Somos, el tradicional canal local pasó a formar parte de esa red que unificó señales en distintas ciudades del país. 

El punto de quiebre llegó hace menos de tres años, cuando la empresa decidió cerrar los canales locales en la provincia. Eso implicó la salida de muchos trabajadores de prensa, en un proceso de retiros voluntarios que achicó fuerte la estructura original.

A partir de ahí, el esquema cambió: pasó a funcionar como Somos Entre Ríos, integrando una señal provincial junto a Paraná, Concordia, Colón y Crespo. La lógica ya no es la de un canal estrictamente local, sino más bien una programación unificada, con franjas horarias organizadas desde una estructura central.

El estudio y la operación están en la zona de Urquiza y España, y en Gualeguaychú el equipo quedó reducido: unas ocho personas sostienen los noticieros locales (mediodía y noche). El resto de la programación se completa con espacios tercerizados y el canal aporta lo técnico.

En términos de alcance, juega con una ventaja clara: está dentro del ecosistema de televisión paga, especialmente a través de Flow. Eso le da una llegada potencial mucho más amplia que la de medios puramente locales, incluso con audiencia fuera de la provincia. Según datos de la propia empresa, han manejado cifras de alcance millonarias a nivel general.

El público, en líneas generales, es más adulto (mayores de 45 años) y responde a una lógica más tradicional de consumo televisivo. En ese sentido, más que un canal local clásico, hoy funciona como parte de una estructura más grande, con menos autonomía, pero mayor alcance.

@TODOGUALEGUAYCHU

Este medio (es una cuenta de Instagram, de las más grandes de la ciudad) nació desde una crítica bastante directa al funcionamiento de los medios tradicionales de la ciudad: la sensación de que había temas, hechos o situaciones que simplemente no se publicaban. A partir de ahí empezó a construir su identidad alrededor de mostrar “lo que otros no muestran”, con una lógica mucho más inmediata, callejera y descontracturada.

Su funcionamiento responde a esa impronta: más celular que redacción, más calle que estudio. La dinámica es rápida, casi en tiempo real, recibir información constantemente y subir contenidos apenas aparecen.

La estructura es mínima —una o dos personas actualmente—, algo bastante común en este tipo de proyectos digitales hiper ágiles. Justamente esa liviandad es parte de lo que les permite moverse rápido y publicar antes que otros medios más estructurados.

En cuanto al alcance, manejan números muy altos en redes, con alrededor de 11 millones de visualizaciones mensuales y un público bastante transversal. No apuntan a un nicho específico, sino más bien a captar la atención general desde contenidos directos, virales y de circulación rápida.

Más que competir desde el periodismo tradicional, este tipo de medios juega desde otro lugar: velocidad, cercanía con lo cotidiano y una lógica de publicación constante que muchas veces termina empujando también al resto de los medios locales.

LA MALA

Nació en octubre de 2023 como una revista digital atravesada por una idea clara: construir agenda. Hablar de los temas importantes (política, ambiente, salud, educación, género, etcétera) desde un lugar menos solemne y más filoso que el tradicional. Más que intentar ocupar el lugar de los medios clásicos, construyó una identidad propia mezclando información, análisis, ironía y una estética bien definida y particular.

Aunque está atravesada por los temas políticos, la revista aborda temas culturales, comunitarios y debates que aparecen en la conversación pública de la ciudad, pero también mucho más allá de esos límites. 

Es un proyecto independiente y autogestivo. Forma parte de la Cooperativa de Trabajo La Tafila Ltda, y su equipo consta actualmente de siete personas (Agustina Díaz, Federico Peralta, María Eugenia Trillo, Luciano Peralta, Diego Abu Arab, Francisco Peralta e Isidro Alazard), aunque una de sus virtudes es la gran presencia de colaboraciones en cada edición. Al día de la fecha, más de 170 periodistas, escritores/as, fotógrafos/as e ilustradores/as han participado de la revista. 

Su público es mayormente joven y activo en redes. Más que buscar neutralidad, La Mala apuesta a seguir fortaleciendo su propia impronta, algo que en el ecosistema mediático de Gualeguaychú es considerado parte de su diferencial.

En un escenario en el que muchos medios todavía hablan en código tradicional, la revista juega a otro ritmo: sostiene que la calidad es mejor que la cantidad y que comunicar es mucho más que informar lo que pasa. Es por eso que apuesta a una mirada que parece tener cada vez menos lugar en la dinámica de la comunicación actual, signada por la inmediatez, la irreflexión y la tiranía del clic.

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