POESÍA

HERENCIA

Victoria Giambroni Dalcol nos comparte Herencia, un poema con su sello. Sin lugar a dudas. Que lo disfruten.

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A veces, me parece,

el presente es un hiato impronunciable

entre el pasado y lo desconocido.


A mí, por ejemplo,

me precede la leyenda

de una artesana capaz de fabricar

con las manos

la ternura.


Cuenta la historia que,

hábil con el hilo y la aguja,

cosió la artesana sus dones

en sus tres creaciones más preciadas.


En la primera, la pureza.

En la segunda, la valentía.

En la tercera, la sensibilidad.


En aquel entonces

el presente no era un hiato.

Era un conjuro maternal,

el refugio

en el que escapar del tiempo

que todo lo transforma

en melancolía.


Dicen que habiendo impregnado

a su alrededor todo

de un amor incomparable,

se esfumó la artesana

y la lloró todo el pueblo.

¿Quién podría fabricar ahora

la ternura?


El presente se volvió un páramo oscurísimo

colmado del deseo de romper el tiempo.

No hubo creación de la artesana

que quisiera

o pudiera

salir a ver.


Esperaron,

con la piel fría como la luna

al borde de la noche,

la resignación de la tristeza.

Y llegó.


Salieron y sintieron

que algo más grande había prevalecido.

Afuera, el viento llevaba susurrando

y lo seguiría haciendo toda la vida,

y toda la muerte,

el legado de la artesana

que con hilos y retazos

cosía el porvenir.