Corría 2018, todavía no sabíamos nada de pandemias, Mauricio Macri era un presidente en retirada empujado por el aumento del desempleo, la pobreza y la inflación, Alberto Fernández daba clases de derecho en la UBA, Milei hacía comedia en el teatro y en Intratables, y en Gualeguaychú una vez por mes había Yaguarí Partí en el Centro Cultural Gualeguaychú (CCG).
El 1 de abril de aquel año, para su XIII edición, la fiesta tenía a Sara Hebe y a Ramiro Jota en la cabeza del cartel junto al Gurí haciendo un mural, Santo Uno tatuando, los Isondúes desde CdelU agitando la pista, Pájaro Audiovisual presentando “Siesta Ambiente” y muchos artistas locales más que copaban la noche dando volumen al cartel. El próximo sábado 23 de mayo, ocho años después, la primera dama del hip hop argentino vuelve a la ciudad de los poetas para incendiar Jet (25 de mayo 175) con sus rimas combativas y antifascistas.
“Recuerdo que quedé flasheada porque la fiesta fue increíble, estábamos rodeados de naturaleza y eso te cambia el mood. Tocaron unos pibes con un set bailable de electrónica que me encantó y me hizo bailar a pleno. La producción de la Yaguarí tiene esa identidad de diversidad que se nota y está buenísima”, cuenta ahora Sara desde su casa en Escobar donde está ultimando los detalles de su nuevo disco y descubriendo una vida nueva como flamante mamá de una beba de un año y tres meses.
En esta segunda vuelta llega con un poderoso set de clásicos y algunos estrenos en plan familiar. Compartirá escenario con los artistas locales Juani Cammarota Ponte, Flora & Antonia GYT, Barro y Yeke como teloneros y Santo Uno, que esta vez pincha vinilos en lugar de pieles y cierra la fiesta con un Dj Set para matar el frío y las penas.

MEMORABILIA 2018
En una entrevista que hicimos unos meses después de su primer show en el CCG para la revista y empresa social Hecho en Buenos Aires, en ocasión de la presentación su disco “Politicalpari”, reivindicaba la importancia de la celebración consciente antes que el surcoreano Byung-Chul Han y dejaba conceptos potentes en torno a temas como el feminismo, las disidencias, el amor libre, el capitalismo, las luchas ambientales y el avance de la ultraderecha facista en el planeta.
“En cuanto al feminismo, la tarea para hombres y mujeres es informarnos, leer, seguir a las grandes escritoras feministas y aceptar la enorme diversidad de géneros que hay hoy en día. Hay que salir del binarismo sexual. La palabra clave es deconstrucción, es un aprendizaje cotidiano. Sacarnos de encima el machismo que tenemos encima hombres y mujeres. Entender que no es lo mismo feminismo que machismo. Desaparecen pibitas todo el tiempo, en todos los barrios y más en el campo, en el interior, con casos que en la ciudad ni nos enteramos. Que se hayan hecho ley las políticas públicas de igualdad de género a partir del poder popular provocó una bronca tan grande al neoliberalismo y al fascismo que se levantaron en todas sus facetas: machismo, xenofobia, homofobia”, decía entonces.
“Recuerdo que quedé flasheada porque la fiesta fue increíble, estábamos rodeados de naturaleza y eso te cambia el modo”
Era 2019 y la ola feminista ponía en el centro de la agenda mediática no sólo su reclamo por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), sino también el reconocimiento de los derechos conquistados por las disidencias. “Es importante para muchas comunidades de disidencia sexual reafirmarse en su sexualidad y en su corporalidad disidente. Que haya un cupo laboral trans para las travestis, que se las reafirme y considere diferentes de las lesbianas, los putos, y todas las posibilidades y devenires de ser que tenemos. Entender que todas deben ser aceptadas amorosamente. No banalizar ni criticar, sino aprender. Para eso hay teorías súper disruptivas para leer, como “Teoría King Kong”, de Virginie Despentes, que recomiendo”, agregaba entonces.
Ha corrido mucha agua bajo el puente desde entonces, el movimiento feminista, así como otros temas de agenda progresista como las luchas ambientales, los derechos de los inmigrantes, la salud y la educación pública, fueron etiquetados despectivamente como pensamiento woke por los defensores de la nueva extrema derecha y su mirada mercantilista de la existencia humana. Empujados a puro scroll desde la pantalla de nuestros celulares, han logrado correr o desplazar el eje de la discusión. ¿Qué hizo mal el progresismo local y global para llegar a este punto?
“No se trata de qué hicimos o no hicimos nosotros los woke, como se nos señala, que fuimos los blancos hablando de racismo, las cis hablando de travestis, la clase media hablando de los pobres. Ahí hubo algo que justamente incomodó a la derecha neoliberal, fascista, racista, sionista, y todo lo peor que quieras, agarró y produjo una manipulación. Nosotros hicimos lo mejor que pudimos con buenas intenciones y de corazón. Hubo un montón de gente trabajando y militando en organizaciones que se mató laburando y lo sigue haciendo. Pero después lo que pasó realmente y lo que nos llevó a estar como estamos, de mal en peor tiene que ver con que los poderosos no pueden bancar las emancipaciones que se lograron. Las tienen que detener y las tienen que hundir. No sé cómo fue, pero también es cierto que fueron los más pobres los que, necesitados de fe, creyeron en este tipo, este presidente. No es que sólo lo votaron los millonarios. Lo mismo pasó en Estados Unidos, es un quilombo”, expresó desde el presente.
RETROCEDAMOS UNAS PÁGINAS PARA ENTENDER MEJOR
De regreso a 2019, se puede ver cómo se veía venir esta ola entonces y qué indicios nos daba. Decía Sara: “El virus en todo el mundo es el mismo, es el capitalismo, no tiene cura porque se retroalimenta, va absorbiendo cada producción, cada manifestación, cada lucha. Y este sistema productivo que nos empuja siempre a tener que estar ‘bien’, o en determinado lugar para poder seguir. Pero los problemas todavía son un poco diferentes. En Europa no se hacen cargo de los refugiados e inmigrantes. Se ve mucho en la sociedad media el nivel de nazismo que hay. Más impune, más visible, sin ninguna careta. En un bolichito de reggaetón en España termine a las piñas y a las patadas con mis amigas con un patovica super violento con su actitud de nazi declarado diciéndome ‘volvete a tu país’. La derecha está avanzando a nivel mundial”, contaba a la vuelta de una gira en la que en casas okupas, centros culturales, plazas y donde fuera que pudiera dejar su arte.
La mira en aquellos días estaba puesta en Mauricio Macri. Es revelador ver cómo cambian los nombres, pero no los conceptos. “Creo que Macri es un muñeco, un soldadito de un plan que viene de más arriba, de los EEUU, que responde al imperialismo, al mercado, al FMI. Juega para ellos. Le chupa un huevo todo porque es millonario y está re parado, es de un ambiente frívolo total, un misógino, un asco de tipo. No le importa en absoluto ninguna política pública, ninguna industria nacional. Está todo el tiempo mirando para afuera. No sabe hablar, es un cheto. Pero creo que no se termina con que él se vaya, sigue Trump, sigue el G20, los grandes poderosos que manejan los hilos y seguramente tienen planes claros para Latinoamérica como fue en su momento el Plan Cóndor. Lo que tenemos que hacer es tratar de armar más unidad entre nosotros, los que estamos de este mismo lado, antifascista”.
“Creo que el mundo puede ir cambiando cuando en lo micro modifiquemos nuestro mundo”
– ¿Dónde ves un indicio de solución?
– La clave es la micropolítica, la que nos toca a nosotros en casa, en nuestro grupo de trabajo, en mi banda. Tratar de aprender y desaprender. Corrernos de caer en esa actitud de tentar al poder. Cuando nosotros nos convertimos en poderosos y poderosas. Ahí, Fuck the Power también. En esta era de empoderamiento, hay que socializar el poder. Hacer un análisis en lo micro en nuestros ámbitos de deseo, de relaciones, de laburo y tratar de no siempre pretender que nuestras reglas sean las que tienen que ser. A veces, hay otras reglas en los juegos. Cuando estamos en un grupo de amigos, de laburo, de danza, no podemos pretender siempre imponer nuestras reglas, y ahí al micro poder, a la micro política, al micro fascismo, entonces desde lo micro hacer ese Fuck the Power y hacer un análisis y tratar de entender. Mirarnos un poco más. Creo que el mundo puede ir cambiando cuando en lo micro modifiquemos nuestro mundo. Hablamos de la pobreza, pero también de estas pobrezas, estas carencias y estas miserias que tenemos. A mí me costó un montón construir mi casa, habitar mi casa, construir mi carrera, habitar mi carrera, hacer discos, más canciones, más canciones que me gusten. No podemos pensarnos fuera del capitalismo, dice Susy Shock, gran cantante sudaca travesti. Es cuestión de ver en qué lugar del sistema productivo estamos parados. Es importante poder escribir nuestros propios textos, una película independiente, revistas como Hecho en BsAs, medios comunitarios, la clave es seguir escribiendo más allá de los gobiernos, de los presidentes. Hay tantos jóvenes que están escribiendo desde la pintura de la danza, en el teatro… Estamos en un momento de ebullición súper rico.
VOLVER AL FUTURO II: “HAY MUCHOS POBRES PORQUE HAY MUCHA PLATA”
La charla no puede dejar de lado al celular, no como culpable sino como herramienta elemental al servicio de “Los ingenieros del caos”, como dice el filósofo italiano Giuliano Da Empoli.
– ¿Cuánto de este virus de fascismo nos entra a través de las pantallas?
– El celu es una droga, un vicio que de hecho lo tengo hoy mismo como un problema en mi casa con mi novio porque los dos somos bastante adictos. Con esto de que estamos todo el tiempo trabajando o intentando generar laburo, guita o lo que sea, y no podés ponerle límite. El vicio tiene que ver con un desborde, y el antídoto es tratar de tomar conciencia porque si no nuestra beba nos va a ver con el puto teléfono todo el tiempo. Tengo fe en la humanidad y en que los más chiquitines van a venir con un hartazgo de esto y no van a estar como nosotros. El celu se filtra y afecta nuestra manera de relacionarnos cara a cara. Uno tiene como una ansiedad que no sabe qué hacer. Me encuentro con gente y siento que mucho no aguanta, no sabe qué hacer. En el disco nuevo tengo un tema donde digo que con mis amigos me hablo sólo por las redes. Hay una distancia y una desconexión y eso es lo que ayuda mucho a los poderes a no nos identifiquemos, que no nos reconozcamos, que no nos veamos y que sea una mierda todo”.
El disco nuevo de Sara está al caer, lo produjo con su amigo Manu Calmet y arranca con la frase “Hay muchos pobres porque hay mucha plata”, de “Saqueo”, uno de sus últimos estrenos junto con “Anticripto” y “Hoy”, flamante estreno de esta semana junto a Dum Chica. “Después vienen temas poperos, un poco electrónicos. Intenté conceptualizar, no me sale tan bien, pero el disco habla bastante del dinero. No sé ni me importa tanto cuán felices son los megamillonarios, pero siento que estamos en una crisis total de valores”.
HABLEMOS DE AMOR
Las Saras que hablan en esta entrevista a dos tiempos tuvieron que atravesar mucha ida y vuelta y mucho aprendizaje para llegar a este presente que probablemente no imaginaban. O sí, quién sabe. Empecemos por el pasado. En “Politicalpari” cantaba “el amor libre no funcionó” y luego reflexionaba: “Tuve un acercamiento con el amor libre, un intento un poco fallido, una relación que se quería desligar de tanta cárcel que tienen las relaciones tradicionales, las relaciones aprendidas que tenemos que desaprender, los horarios, las citas, el ‘me escribiste’, ‘me dijiste’. No es que critico el amor libre. Ahora no tengo novio, novia, ni nada, pero creo que si tuviera sería mejor compañera de lo que he sido. Vamos aprendiendo, vamos creciendo, tenemos muchísima información. La gente joven tiene otro chip. Está muy buena esta época en la que hay tanta libertad y se ha evolucionado. Si bien siguen violentando a las travestis, a los putos, a las lesbianas porque el sistema patriarcal quiere solo cuerpos para su consumo. El tema habla de la separación, que no tiene que ser algo malo, sino liberador. Tengo mis abuelas que nunca se han separado y han vivido infiernos; mi madre que sí se ha divorciado y se ha dado la posibilidad de juntarse y tener otras parejas; y nosotros que por ahí nunca nos casamos o estamos con varias personas. Creo que hay que tener bastante experiencia para vivir sanamente una relación libre y abierta. Que no se vuelva amor neoliberal en lugar de amor libre, porque creo que el capitalismo puede meterse en las pieles del amor haciendo micro neoliberalismo. Pensando qué bueno, estoy con este, con este, con este’, y no. Hoy hablamos de responsabilidad afectiva. Los más jóvenes están produciendo sentido, a mí me falta mucho que aprender: soy del 83”.
– Bueno, en los ‘80s se hablaba de la homosexualidad casi como una enfermedad contagiosa. ¿Cómo fue para vos asumir tu propia sexualidad y cómo lo ves de cara al futuro?
– Desde los 14 hasta los veintipico tuve novios. Entonces, tuve una experiencia con una chica amiga que fue mi primera experiencia sexual con una piba, después tuve una novia y después otra. Mi relación más larga fue con una chica y cuando le conté a mi viejo… que era re loco, muy raro, esquizofrénico, un gran corazón, un amor de tipo, muy de la noche, de la joda, pero con delirios místicos de la iglesia de Jesús, fan de cristo, como mucha gente que está en el borde y que la fe es su salvación. Cuando le dije que tenía novia tenía 25 años. Al principio se hizo el canchero, onda todo bien y al otro día no me quería ni ver. Le daba repugnancia, asco, y yo súper angustiada. Se le vino su Iglesia encima. Después de unos días, porque era más bueno que otra cosa, entendió que el amor era lo único. Siempre lo entendió. Me pidió disculpas. Pero hay familias súper conservadoras que no pueden salir del closet. Pienso que la sexualidad es un devenir. Yo no soy, no me definas, creo que la sexualidad, como el género, son un devenir como el ser, pero es importante remarcar la importancia que tiene para las comunidades trans, travestis, lesbianas, afirmarse en su ser travesti, ser lesbiana, ser trans. No digo que no sean importantes esas etiquetas, es muy importante. Recomiendo el libro de Marlen Wayar Travesti una teoría lo suficientemente buena. La ley de Identidad de Género fue lo máximo que podría haber pasado, siempre que ando viajando cuento que fue una gran cosa que tenemos que remarcar del gobierno de Cristina. Ver ahí tan felices a compañeras travestis como Diana Yacayán me parece revolucionario. Siempre pensé que travestis y trans son intrínsecamente revolucionarios, tienen en su cuerpo la revolución, esa potencia tan vital de transformación, les admiro mucho me parecen grosxs.
VOLVER AL FUTURO III: SARA MAMÁ
Sara habla de su beba y se le ilumina la cara. “La vida en todo sentido me cambió, vengo llevándola bastante bien dentro del caos que es mi vida, porque no tengo una rutina y creo eso te organiza mucho. Tengo una cosa mágica medio fantasiosa, me voy inventando la rutina semana a semana. Estoy enamorada nuevamente, me encanta mi gordita, es divina (se ríe sola), es un despertar total del sentido del amor. No lo pude poner muy bien en palabras. En lo artístico me dio como una especie de hambre y fuerza, si bien estoy cansada y me duele todo. Increíblemente una sigue y sigue porque tenés un motor que es ese amor. Una psicóloga, a la cual debería volver, me decía que ese es el pan bajo el brazo que dicen que traen un bebé. El pan es ese deseo de transmitirle cosas y lugares nuevos. No hice ninguna canción que sea para mi hija. Estando embarazada escribí una canción que se llama “Siegas”, que significa “cosecha”, y pimponeando frases entre el amor y la guerra puse una que era para ella que dice “voy a amarte como si nunca hubiese amado antes”. Y así fue. Eso me lo dijo un tachero, un pibe que manejaba Uber, que tenía un hijo chiquito. “Es como si nunca hubieses amado antes”, me dijo cuando me vio embarazada. Y ahí quedó, me la guardé, me parece hermoso.

