SOBRE LA PLANTA Y SUS BONDADES

LA INDUSTRIA DEL CANNÁBIS REUNIÓ A 300 PERSONAS EN GUALEGUAYCHÚ

El fin de semana pasado se llevó a cabo el Encuentro Cannábico del Litoral en una chacra de Costa Uruguay. Hubo charlas, asesoría legal, médica, experiencias compartidas y espacios para explorar los pormenores de una industria que crece muy rápido.

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El sábado pasado se realizó el Encuentro Cannábico del Litoral, un espacio que reunió a organizaciones del sector, profesionales de la salud, investigadores, cultivadores y emprendedores, con el objetivo de debatir los múltiples aspectos que ofrece esta industria.

En este marco, La Mala dialogó con Maximiliano Miño Raffo, quien es parte de la asociación civil Cultivando Costa a Costa (CCC) y fue uno de los organizadores del encuentro por el que pasaron 300 personas. 

– ¿Cómo te iniciaste en el cultivo y en la industria? ¿Qué es Cultivando Costa a Costa?

– Empecé como muchos, desde el autocultivo y la curiosidad por las propiedades de la planta, viendo cómo el cannabis transformaba la calidad de vida de personas cercanas. Pero la bisagra fue La Tita, mi mamá, cuando comenzó a interesarle la planta y juntos a un grupo de amigos jardineros nos apasionamos de su proceso, generando un vínculo mucho más fuerte entre nosotros. Fue ahí que comenzamos a crear esta gran comunidad, entre amigos, familia, profesionales y jardineros enamorados de la planta. Yo soy contador, entonces venía del palo de los números, lo que me llevó a interiorizarme en el ámbito de la formación de ONGs dedicadas al cannabis, de hecho, actualmente estoy asesorando a tres nuevos proyectos en la provincia. Creamos Cultivando Costa a Costa, una asociación civil que persigue la transparencia, trazabilidad del cultivo y busca profesionalizar el trabajo que llevamos ya años haciendo. Nos dedicamos al cannabis desde sus diversos abordajes: la educación a pacientes; el brindar espacio para que cultivadores puedan compartir sus conocimientos; acercar profesionales del rubro a la comunidad y a la creación de fitoderivados de todo tipo. 

 “Se trató de un evento de articulación social, científica y económica, del que fueron parte médicos, científicos y pacientes, que dialogaron sobre la industria del cannabis en la Argentina”

– ¿Cuáles fueron los objetivos del encuentro? 

– El Encuentro Cannábico del Litoral tuvo objetivos mucho más allá que la planta en sí, se trató de un evento de articulación social, científica y económica, del que fueron parte médicos, científicos y pacientes, que dialogaron sobre la industria del cannabis en la Argentina. Se realizó una jornada de dos días: durante el primero, nos reunimos miembros del sector de manera informal, para encontrarnos y poder conversar de diversos temas, y el segundo día fue abierto al público, en el que pudieron recorrer stands con información sobre el cannabis y sus derivados, publicaciones científicas y revistas. Un veterinario brindó información sobre cannabis y las mascotas, por ejemplo. Durante la jornada, además, hubo diferentes charlas orientadas a los clubes cannábicos y ONGs, sobre normativas legales, el uso terapéutico y temas muy potentes, como por ejemplo el uso del cannabis durante el periodo menstrual de la mujer, para que te des una idea.

– ¿Qué profesionales y organizaciones participaron? 

– Nos organizamos mediante paneles, tuvimos cuatro. En el marco legal tuvimos a Cassandra Bonilla, Ivana Sol Vigilante, Piero Liebman, Andrés Bacigalupo y David Rojkin e integrantes del FOCER, que es el Frente de Organizaciones Cannábicas de Entre Ríos. En el marco de la salud, estuvieron la médica clínica Sol Mina (Paraná), el médico gastroenterólogo Santiago Gullino (Santa Fe) y el médico especialista en cannabis medicinal Guillermo Schuegers (Rosario). Para hablar del tema asociaciones civiles, nos acompañaron Jorge Neri (SEMA Cannabis Medicinal), Gonzalo Bustos (Un Viaje Astral) y estuve yo por Cultivando Costa a Costa (CCC). Además, estuvieron reconocidos cultivadores, como Tabaré Echeverría (SEMA), Julián Chuls (Ya subiste) y Mariano Malvar (Growcast).

– ¿La Municipalidad acompañó el evento?

– Sí, el acompañamiento fue institucional y fundamental. La Municipalidad entendió que estos encuentros impulsan el turismo y la economía local. Se trabajó en conjunto para garantizar que el predio cumpliera con todas las normativas de seguridad, demostrando que cuando el Estado y las ONGs colaboran se generan espacios de vanguardia y convivencia.

“La Municipalidad entendió que estos encuentros impulsan el turismo y la economía local”

– ¿Cuál es la realidad de la industria hoy?

– En los últimos años, la industria del cannabis ha evolucionado rápidamente en muchos países, en Argentina el cannabis ya no es sólo un tema de debate social, sino un sector económico en formación con un enorme potencial productivo y de empleo. La economía del cannabis es una realidad tangible que incluye empresas formales, inversiones, actividades productivas y eventos especializados en los que se discute el presente y futuro del sector. Y el encuentro Cannábico del Litoral 2026 fue un nuevo punto de encuentro para diversos actores del ecosistema, desde productores hasta juristas, con el objetivo de cuantificar y visualizar cómo está hoy el sector y cuáles son las condiciones necesarias para que crezca de manera sostenible en la próxima década.

– En ese sentido, ¿cuáles son los objetivos para adelante?

– Fortalecer la red, afinar y hacer crecer la comunicación, traducir el entusiasmo en prácticas compartidas, legitimidad social, política y crecimiento de la industria cannábica. Haciendo hincapié en la comunicación hacia las personas que desconocen los beneficios que tiene la planta y a todos aquellos que quieran dedicarse y vivir de esto.

captura de pantalla

Grass (Ron Mann, 1999)

El documental que fumiga mitos. Ron Mann arma un collage ácido con archivos gubernamentales, propagandas anti-droga de los años 30 y comics psicodélicos de Paul Mavrides para contar la historia de la marihuana en Estados Unidos. Narrado por Woody Harrelson –activista cannabico de ley–, el film expone las campañas de desinformación que asociaban la planta con locura, violencia y degeneración, mientras los gobiernos gastaban millones en una guerra imposible de ganar . Desde las redadas a jazzistas como Gene Krupa hasta la hipocresía de Nixon fumando en privado mientras perseguía en público, Grass recorre las contradicciones de un siglo de prohibición con humor, datos y una tesis clara: nadie pudo demostrar que la marihuana sea más dañina que el alcohol, pero igual la siguen persiguiendo.

 Weeds (Jenji Kohan, 2005-2012)

El negocio familiar más verde del barrio. Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) es una viuda de clase media que, para mantener el nivel de vida de sus hijos en el idílico barrio de Agrestic, decide vender marihuana a sus vecinos. Lo que empieza como un «emprendimiento» entre señoras bien termina enredándose con narcos mayoristas, familias disfuncionales y la DEA . Jenji Kohan –la misma de Orange Is The New Black– construye una comedia negrísima que no se ríe de la planta, sino de la hipocresía de una sociedad que la consume en secreto mientras la condena en público . Ocho temporadas donde el porro es excusa para hablar de clase, género, familia y el sueño americano hecho mierda.

Pineapple Express (David Gordon Green, 2008)

El opio del pueblo… literal. Dale (Seth Rogen) es un notificador judicial fumón que presencia un asesinato cometido por una narcotraficante y su novio policía. Lo que lo delata: una colilla de la variedad más exclusiva de marihuana, la Pineapple Express, que termina arrastrando a su dealer Saul (James Franco) a una huida alocada. Producida por Judd Apatow, la película toma el código del thriller y lo cruza con la comedia stoner para mostrar otra cara del negocio: la violencia real que existe detrás de la hierba cuando no está regulada . Saul, en una actuación que le valió un Globo de Oro, encarna al porro viviente: ingenuo, leal y convencido de que fumar arregla todo.