CELEBRAR LA VIDA

EL LEGADO DE MARINA

Este viernes comenzaron los Corsos Populares Matecito, la fiesta que, junto al Carnaval del País, moldea la identidad del pueblo de Gualeguaychú cada verano. Esta edición lleva el nombre de Marina Correa, una de las referentes del “corso barrial”. Acá va nuestro pequeño homenaje.

Texto: Luciano Peralta | Fotografía: Joaquín García
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Estas líneas no pretenden tener rigor periodístico, ni la distancia al objeto abordado que demanda cualquier publicación “objetiva”. Estas líneas son escritas desde el más genuino involucramiento con el universo murguero. Porque mamé la esencia de “los corsos barriales” desde siempre, porque viene de familia, porque he salido en varias ediciones y porque, especialmente, con la murga Tres Deseos me une un sentimiento muy especial. 

Así que, si esperan un análisis frío y librado de sentimiento y pasiones, van a ser decepcionados. Quedan avisados. Estas líneas, escritas mientras siguen retumbando el sonido de los tambores y las cornetas, ya adentrada la madrugada del sábado, tienen la pretensión de rendir homenaje a Marina Correa, una de las hacedoras de la identidad murguera de este siglo XXI. 

Hace 25 años, Marina, junto a otros empleados de la Dirección de Cultura, conformó la murga Tres Deseos. “Salud, dinero y amor”, dijeron unos; “Tinto, blanco y rosado”, replicaron otros. Pero el origen del nombre no es lo importante, sino esa voluntad inquebrantable de celebrar lo genuino: los amigos, los compañeros, la familia. Porque, como dejó grabado Bersuit Vergarabat para siempre en la cultura popular argentina, como una suerte de mandamiento aun para los desgraciados, “la vida pierde la gracia para el que olvida celebrar”.

Tres Deseos nació en el 2001. Y eso no es casual. Porque la Argentina era una hoguera que prendía fuego ilusiones, proyectos de futuro y esperanzas. Y eso, en perspectiva, agiganta la voluntad primera de la Marina Correa de hace 25 años. Voluntad que este viernes 16 de enero la mantuvo de pie, pesa a estar atravesando una dura enfermedad, inaugurando la edición de los Corsos Populares Matecito que, en acertado homenaje, lleva su nombre. 

A unas 20 cuadras de allí, en su casa, su murga hacía la previa: las cornetas giraban en círculo, como el fernet y esa mezcla de emoción, nostalgia y alegría que tienen los momentos especiales. Sobre todos en el puñado de esa “vieja escuela”, casi todos arriba de los 60 años, que quedan de aquellos primeros años. 

Las lágrimas no tardaron en llegar. Es que el momento es muy especial y no es sólo Marina la que la está pasando difícil, es su familia -tan hacedora de la murga como ella-, son sus amigos y compañeros. Es que el corso tiene eso de hermandad, de amor a los que sentimos nuestros, de abrazo, en las buenas y, sobre todo, en las malas. Por esa previa pasó Joaquín García para inmortalizarla, como inmortalizó a los corsos en su ensayo fotográfico titulado “Matecito” (ver nota). Justo, en ese momento Marina estaba en el corte de cinta, en el Corsódromo. Por eso no aparece en las fotos. Pero arriesgo a pensar que así lo hubiese preferido. Porque las personas como ella, las que hacen mucho más para el resto que para sí, las que son referentes por ello, suelen preferir el perfil bajo, como quien busca no opacar con su luz a quienes caminan a su lado. 

Un rato después, Tres Deseos desfiló con la potencia, el color y la alegría de siempre. Pero con el plus que demandó la ocasión, como quien sabe que al carnaval se festeja, pero que muchísimo más se festeja la vida. Y ahí estaba Marina, sentada al costadito del palco, esperando a su murga, reuniendo todas las fuerzas posibles para poder pararse y hasta bailar unos segundos con los suyos. Radiante, sonriente y colorida, como siempre. 

Como tantos y tantas desde que el carnaval es carnaval, hoy ella es el faro. De sus hijas, de sus nietos y de miles de gurises y gurisas que los viernes de verano se pintan y se pintarán la cara para que lo que duele ya no duela, al menos por un rato. De eso se trata el carnaval.  

 ¡Salud Marina Corrrea! 

LA MURGA DICE

Este es un trabajo documental que hicimos desde La Solapa hace tres años. Aquí, la palabra de Marina y de otros y otras murgueras de la ciudad.