TIZIANO HERMOSILLA, EN FOCO

SACAR ADELANTE A MI FAMILIA

Tiziano Hermosilla va camino a cumplir 17 años. Entrena desde los tres y en 2025 fue medalla de oro en los Juegos Evita a nivel nacional. Sus prioridades: familia y boxeo. Con una templanza inusual para su edad, habló de eso, de los sentimientos que lo invaden cada vez que sube al ring y de la importancia de “estar enfocado”.

Texto y fotografía: Luciano Peralta | Video: Federico Peralta
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Es miércoles. Un miércoles cualquiera de enero y el reloj ya pasó las seis de la tarde. En el gimnasio del Club Sarmiento hay poco movimiento. Nos recibe Tiziano Hermosilla, con una sonrisa y un apretón de manos. Pasan un puñado de segundos y también viene Juan Carlos Martínez, su entrenador. Con él acordamos la entrevista, nos estaban esperando.

Juan Carlos Martínez y Tiziano Hermosilla, más de una década trabajando juntos


– Arrancaste a entrenar desde muy chiquito…

– Sí, desde los tres años. En Buenos Aires arranqué. Sí, desde chiquito…

– Seguramente hay un montón de cosas que te contaron. Pero vos, si tenés que hacer memoria, ¿cuál es el primer registro que tenés del boxeo?

– Me recuerdo pegándole la bolsa en mi antiguo gimnasio, en Buenos Aires, con La Peque (Ayelén) Espinosa, que es una boxeadora profesional. Mis viejos fueron los que me llevaron a mi primer gimnasio de boxeo.

– ¿Venís de familia de boxeadores?

– Sí, sí, por parte de mi papá. Sí, hay algo por ahí…

¿Tu papá boxeaba?

– No, mi papá no. Pero mi abuelo y mis tíos sí. Ellos son de Gualeguay…

– ¿Y después se vienen para Gualeguaychú?

– Sí, cuando yo tenía seis años nos vinimos para Gualeguaychú. Y cuando tomamos la decisión de quedarnos, mi antiguo entrenador nos contactó con Juanca y ahí ya arranqué con él. Hasta el día de hoy seguimos juntos…

– Toda una vida en el gimnasio…

– Capaz yo lo digo naturalmente, pero no es muy normal ver a alguien que empieza a boxear tan de chico. Pero el boxeo es mi vida, empecé de chiquito y es lo único que sé hacer.

“Yo he dejado de lado fiestas o salir con amigos, por cumplir objetivos. Y la verdad no me arrepiento de nada”

– ¿Qué le dirías a una mamá o a un papá que ve en el box un deporte peligroso?

– Por ahí, el boxeo a veces está mal visto, por así decirlo. Pero yo creo que es un deporte que te enseña valores y te enseña muchas cosas: a ser compañero, a compartir con tus amigos, a ser más familiero. Así que, a las personas que tienen ese pensamiento de que el boxeo es un deporte malo les diría que prueben mandar a sus hijos a un gimnasio de boxeo y van a ver que es totalmente distinto a lo que ellos piensan.

– ¿Y qué más aprendes?

– Es un deporte muy solitario. Si vos te metés en el boxeo, tenés que dejar de lado cosas. Si en verdad te gusta, la vas a dejar de lado. Yo he dejado de lado fiestas o salir con amigos, por cumplir objetivos. Y la verdad no me arrepiento de nada.

– ¿Eso lo tuviste claro desde chico o desde cuándo?

– Siempre lo tuve claro, porque lo tuve a Juanca siempre al lado mío. Además, también siempre estuvieron mis padres, mis tíos, ahí al margen, recalcándome lo que está bien y lo que está mal. Si yo quería tener un objetivo, tenía que hacer las cosas bien y no echar nada a la basura. Así que siempre lo tuve bien claro a eso, hasta el día de hoy.


– ¿Te acordás de tu primera pelea?

– Fue a los 14 años, en Federación, en Conscripto Bernardi, con un rival correntino. Esa pelea la gané por decisión unánime…

– ¿Te acordás cómo fue?

– Sí, me acuerdo que estaba nervioso y a la vez ansioso, porque bueno, era una experiencia nueva, algo que estaba esperando desde hace rato. Imagínate, desde los tres años entrenando, esperando mi debut. Era un león. Así que entré como un toro a querer terminar rápido la pelea. Pero era re duro, lo tiré varias veces, pero terminó los tres rounds de pie.

– ¿Qué se siente antes de arrancar una pelea, antes de que suene la campana?

– Te pasa todo por la cabeza, se siente una tensión cuando el referí te llama al centro del ring. Sentís la tensión cuando estás cara a cara con tu rival, hay un cosquilleo en la panza, por los mismos nervios. Pero, una vez que suena la campana del primer asalto todo eso se va. Tenés que estar enfocado en la pelea, en el trabajo que venís haciendo con tu entrenador, y a los nervios dejarlos de lado, porque si vos te ponés nervioso no te sale nada. Me ha pasado. Pero después lo vas controlando.

– ¿Te acordás de alguna pelea que haya sido particularmente dura?

– Sí, fue en Buenos Aires, en la FAB (Federación Argentina de Boxeo), contra el campeón argentino. Hasta ese entonces tenía seis peleas, fue un desafío lindo, una prueba para mí, más que nada. Me ganó porque fue más bueno que yo, no porque me haya guardado nada.

– Bonavera decía que cuando te sacan el banquito te quedás solo… vos decis que es un deporte solitario. En ese sentido ¿comó procesas las derrotas? ¿qué trabajo psicológico hay que hacer?

– Yo lo tomo con calma. Tampoco me voy a hacer la cabeza: no me sale esto, no sirvo para esto… Si no me sale, meto un respiro y lo vuelvo a intentar hasta que me salga. Pero tampoco hay que desesperarse. Si no sale algo, no quiere decir que no sirva para eso. Hay que tomarlo con calma.

– Te escucho y parecés un tipo de 30 años, por la templanza que tenés ¿Siempre lo tomaste de la misma manera o lo tuviste que elaborar?

– Lo tuve que elaborar, sí. Igual que la confianza. Siempre está ese temor a que no me salga algo. Y es obvio que la primera vez no va a salir nunca. Entonces, hay que volver a intentarlo. Pero sí, eso se trabaja. En el gimnasio, uno lo va trabajando mentalmente. A veces, Juanca me dice que caerse está bien porque te enseña cosas, que a veces perder está bueno porque te ayuda a corregir errores.

– En 2025 tuviste un gran año, contame cómo fue…

– El año pasado fue muy positivo. Metí diez peleas en el año y estuve en los nacionales, donde gané la medalla de oro. Tuve cuatro peleas muy duras, contra Buenos Aires, Chaco, San Luis y Córdoba. Esto fue en los Evita del 2005, y la medalla de oro se la gané a Córdoba, un rival muy duro. Me acuerdo que para esa pelea tuvimos que cambiar la técnica, porque si yo peleaba con las peleas anteriores el loco me ganaba, era muy bueno. Pero bueno, por algo se entrena en el gimnasio, previo al torneo, en las distintas técnicas del ring. El loco iba al choque y pegaba duro, entonces yo no podía prenderme con él porque me iba a ganar. Porque ese no es mi estilo. Así que Juanca me dijo: ‘vos caminalo y hacé tu trabajo de juego de piernas’. Y eso hice y le gané. Le gané bien.

– ¿Hay algún boxeador que te guste particularmente?

– Me gusta el estilo de (Vasiliy) Lomachenko. Por el boxeo y el juego de piernas que tiene, que me caracteriza bastante a mí…

Antes de la entrevista, Tiziano es vendado por su entrenador y se pone los guantes para hacer unas fotos


– Contame un poco de tu familia. ¿Quiénes te acompañan en esto?

– Fueron ellos los que me metieron en un gimnasio de boxeo, papá y mamá. Y siempre están ahí, en el margen para lo que necesite. Siempre me están apoyando y están ahí para que no me descarrile, para que siga enfocado. El apoyo hacia un pibe es muy importante. No todos lo tienen, pero es muy importante. Además, tengo un hermano de dos años, que ya está tirando piñas. Más chiquito que yo, así que en un año se lo traemos a Juanca (risas).

“Quiero sacar a la familia adelante y dejar un legado, por así decirlo. Eso quiero”

– ¿Dónde vivís?

– En una chacra, un poquito más adelante del Curita Gaucho. Está bastante lejos…

– ¿Venís a entrenar en bici?

– Sí, aunque la vez pasada me vine corriendo y después hicimos guanteo. Creo que se me había roto la bici, pero no importa, es parte de la disciplina, son gajes del oficio, diría. Yo creo que todos los sacrificios tienen su recompensa. El año pasado tuve varias dificultades, pero bueno, se dio el resultado, terminó siendo un año positivo, sin derrota.

– ¿Qué significa Juanca, tu entrenador, para vos?

– En lo deportivo y en lo personal, es como un padre. Un entrenador que está con vos desde hace mucho tiene muchos roles: es psicólogo, padre, entrenador… y eso es algo que respeto muchísimo y valoro. Valoro porque siempre está ahí.

– A tus 16 años ¿con qué soñás?

– Con sacar a mi familia adelante, ojalá sea con el boxeo. Quiero sacar a la familia adelante y dejar un legado, por así decirlo. Eso quiero.