Desde hace tres temporadas, los miércoles dejaron de ser un día más en la semana de algunas personas: surgió un evento popular, familiar y gratuito que reúne música, diversidad y encuentro. En conversación con La Mala, Gimena Blanco, conductora del evento y organizadora del escenario, contó sobre el origen de la propuesta, las decisiones que la sostienen y el fenómeno social que se genera semana a semana.
El evento nació en el predio del ex Frigorífico Gualeguaychú, cuando Agustín Etchepare tenía la concesión del bar y su pizzería en funcionamiento. “Cuando se dejó de hacer la Fiesta del Pescado y el Vino, lo primero que la gente empezó a decir es que no había ningún evento donde se vean bandas, con entrada libre y gratuita. Agustín, tímidamente (incluso arrancó sin escenario) y con un conductor, empezó a brindar este evento”, comenzó a relatar Gimena.
Con el paso de las ediciones, aquello que empezó sin nombre fue encontrando identidad. El “bautismo“ llegó desde el escenario y desde la voz de los músicos. “El evento no tenía nombre, pero sí se daba siempre los miércoles. No coincidía con otras actividades, la idea era sumar algo a la grilla de la ciudad”, recordó Blanco. Fue Rubito, de Tuka Tuka y Hacelo Samba, quien, micrófono en mano, puso en palabras lo que estaba pasando: “Estamos cortando la semana”. La frase se repitió, se volvió consigna y terminó convirtiéndose en nombre. “Nació directamente gracias a los músicos, a los artistas. Ellos fueron los que le dieron identidad”.
Detrás de la propuesta hay un equipo reducido pero con muchas ganas: Agustín Etchepare (quien comenzó el evento y quien aporta el espacio, la logística y gran parte del sostén económico), Darío Reyes (musicalizador y sonidista) y Gimena. “Sentíamos que a Gualeguaychú le hacía falta algo popular, una fiesta familiar, con diversidad arriba del escenario, donde todos nos podamos ver reflejados”, explicó la entrevistada. Por eso la rotación de conductores, la convivencia de estilos musicales y la apertura a distintas expresiones artísticas. La premisa es clara: que todos los barrios puedan encontrarse en un mismo lugar.
“Sentíamos que a Gualeguaychú le hacía falta algo popular, una fiesta familiar, con diversidad arriba del escenario, donde todos nos podamos ver reflejados”
Cortar la semana es, para quienes lo organizan, mucho más que un show. Es cultura, es encuentro, es familia. “No hay diferencias sociales: va el vecino con su sanguchito y va el que quiere comprarse una pizza. Estamos todos iguales”, subrayó la conductora. El detrás de escena también es colectivo: familiares y amigos colaboran cada miércoles, mientras el equipo trabaja para ofrecer un escenario cuidado, dentro de las posibilidades económicas, para que los artistas se sientan cómodos y el público disfrute. “Es una excusa para juntarnos, tomar mates y cranear algo que nos dé satisfacción”, resumió.
Según Gimena, el público es tan amplio como diverso. Personas de los barrios, grupos de amigos que arman su peña, familias, abuelos, turistas. “Apunta a todo el mundo. A que la ciudad tenga una opción más, un día de semana, que no sea solo carnaval u otros eventos grandes”, señaló.
Como respuesta, coinciden los organizadores, es contundente: “Lo primero que nos dice la gente es que se olvida de los problemas. No existe el problema económico, ni familiar, ni nada. Es disfrutar”, contó Gimena. Fotos, mensajes en la calle, agradecimientos espontáneos: el feedback se repite edición tras edición.
La programación se construye escuchando. Bandas, artistas, conductores, academias de danza: todo se anota. “Si nos da económicamente, se hace”, aclaró Blanco. Apenas se apaga el escenario, empieza a pensarse el miércoles siguiente. Los lunes, entre mates, se define la grilla y se lanza el video que anticipa lo que vendrá.
En un contexto económico complejo, la accesibilidad es una decisión política del evento. Publicidades a bajo costo, feriantes con precios populares, acuerdos entre cantineros, ofertas durante la noche. También la logística acompaña: el colectivo desde Gualeguaychú hacia Pueblo Belgrano, a un precio accesible, permite que la gente vaya con reposera y conservadora. “Todo está pensado para que, si es necesario, no gastes nada; o si gastás, que sea lo mínimo”, resaltó.
Sostenerlo no es fácil. “Lo más difícil hoy es lo económico”, reconoció Blanco. Publicidades, feriantes y ventas gastronómicas hacen posible que el evento continúe. Sin embargo, el acompañamiento aparece de maneras inesperadas. Gimena recordó un episodio que resume el espíritu del encuentro: un escalón del escenario se rompió en plena jornada y un vecino —luego supo que era concejal— lo midió, llevó la madera, lo arregló y lo devolvió en el momento. “Nadie esperó a que termine el show. Lo quiso solucionar ahí. Creo que eso habla de una unión impensada”, reflexionó Gimena.
“Todo está pensado para que, si es necesario, no gastes nada; o si gastás, que sea lo mínimo”
El cambio de sede también marcó una nueva etapa. Tras el vencimiento de la concesión en el ex Frigorífico Gualeguaychú y la negativa de renovación de contrato, la propuesta fue trasladada a Pueblo Belgrano. Hubo miedos, pero la respuesta fue inmediata. Hoy, los miércoles se activan feriantes, comercios, transporte, remiseros. “Todo el mundo trabaja y se nota el cuidado: los baños limpios, la atención, la predisposición. Por algo pasan las cosas”, afirmó la conductora.
Pensar el futuro es, para el equipo, casi imposible. “Cada miércoles nos sorprende”, dijo Gimena, emocionada al recordar la llegada del colectivo lleno de gente, el último miércoles. Lo que sí está claro es el compromiso: mejorar, apostar, sumar voces. Este año ya pasaron por el escenario distintos coconductores, DJs, personajes que bailan y se vuelven protagonistas.
“Todo es un juego, una sorpresa constante”, realzó finalmente la organizadora. Quizás ahí esté una de las claves del fenómeno: en una ciudad atravesada por tensiones cotidianas, “Cortá la semana” aparece como un paréntesis real. Un espacio donde, por unas horas, la rutina se pone en pausa.
