El llanto camina sobre las montañas de mi rostro, una vez más en esta vida, voy haciéndole frente a las tempestades emocionales
Preparo el mate y observo el teléfono, mi corazón una y otra vez expectante de vos
Destruido de extrañarte tanto me ahogo lentamente en el sillón
Me parece escuchar la puerta, mi sonrisa mojada cae en la cuenta y se desdibuja. Solo es mi imaginación que te trae conmigo, una y otra vez. Y lo hace de las formas más absurdas e incalculables
Soy sincero y me abstengo a la palabra olvido
A la valentía de ser un cobarde y a la cobardía de ser un valiente, le declaro la guerra
Soy un caído de la luna gritando en silencio por vos
La abundancia para mí siempre fue la miseria, y el amor refugio a las cortesías que tiene el dolor
Hay una prisión de la que no puedo escapar, la odisea de amarte profundamente me tiene cumpliendo condena.
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Gualeguaychú no es sólo la ciudad de las playas y el carnaval, también se la conoce como la Ciudad de los Poetas. Sería más justo decir que es la “ciudad de las letras” porque sus hijos e hijas, de todos los géneros literarios, la han hecho brillar fuera de los márgenes de Entre Ríos.
Si hay un lugar caro a los sentimientos de Gualeguaychú, es el balneario municipal. Su
inmenso valor, apreciado por tantísimas generaciones, guarda estricta relación con la
gratuidad de su acceso. Es el pedazo de orilla sobre el río Gualeguaychú que nos
pertenece por igual, sin distinción alguna de clase social. A través de la fotografía de
Celeste García y la pluma de Agustina Díaz, abrimos paso al recuerdo y a la identidad.
En esta primera, de dos partes, Eliana Ghiglione, fiscal de género de Gualeguaychú, nos comparte, sin recortes, su experiencia, sus conocimientos y el día a día de la Justicia, en relación a las causas en contextos de violencia por motivos de género. Hoy presentamos "Es lo que es", un formato sin edición, conservando los tiempos, las pausas y lo más fiel de cada relato.