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LA MARCHA, EN LA VOZ DE LOS ESTUDIANTES

UNA BANDERA EN COMÚN

La movilización del martes se metió de lleno en la historia de las manifestaciones más importantes de la historia de nuestro país. Desde la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Ángeles Watters le puso voces y nombres a un sentimiento compartido por las y los estudiantes.

Fotografía: Nacho García
Edición 28 - 27 de abril de 2024
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24/04/24.

En el día de ayer se llevó a cabo la marcha por la defensa de la universidad pública, gratuita y de calidad. Un acontecimiento que ya se define como histórico en lo que va del siglo XXI. Otros sucesos similares han atravesado la historia argentina y algunos lograron perpetuarse en la memoria colectiva, tal como La noche de los lápices, por su atroz desencadenamiento. Noche en que estudiantes fueron secuestrados y torturados tras el pedido de descuento en el boleto estudiantil.

La marcha de ayer, que en un principio surgió como una iniciativa estudiantil, rápidamente alcanzó una repercusión masiva. Diferentes grupos sociales adhirieron al reclamo por considerarlo un atropello al derecho a la educación, una medida que desconoce el artículo 14 de la Constitución Nacional, que expresa, entre otras cosas, el derecho de enseñar y de aprender.

EN LA PUERTA DE SOCIALES

Toda manifestación humana es política y está en la esencia del hombre. Entre las diversas definiciones del término política, se encuentra aquella que la describe como “un arte de negociación para conciliar intereses”, y ese fue precisamente el objetivo de esta marcha: conciliar un acuerdo con el gobierno de turno para solucionar el desfinanciamiento o recorte presupuestario que pone en peligro el funcionamiento y la continuidad de todas las universidades públicas del país.

La adhesión de la CGT y de diversas agrupaciones partidarias fortaleció el carácter democrático y federal de esta movilización que llenó las calles porteñas, pero también las de miles de ciudades de Argentina. Un país se expresó a viva voz y con libros en alto, para repudiar las medidas tomadas por el oficialismo.

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) convocó a su comunidad en su sede de Santiago del Estero 1029 y, mientras esperaban el horario convenido para avanzar hacia el Congreso de la Nación, estudiantes y docentes se mostraban conscientes de la marcha como herramienta. Una herramienta para demostrar el descontento y la injusticia social que significa esta decisión gubernamental que impide el acceso a la educación de grado.

Durante la espera, alumnos contestaron las siguientes preguntas:

-¿Hay alguna generación de profesionales en tu familia gracias a la educación pública o sos la primera?

-No, no tengo ninguna generación anterior a mí que se haya recibido, así que me interesa poder seguir estudiando en la universidad y seguir formándome, porque sería la primera generación de mi familia y me da un orgullo grande, más sabiendo que hay expectativa de mi familia: soy el primero que llega a la universidad, que terminó el CBC y que terminó una secundaria a tiempo, te diría. La mayoría de mi familia terminó la secundaria de adulto o no pudo terminar, entonces hay orgullo, hay expectativa y presión, no en el sentido malo, sino bueno. Yo quiero representar a mi familia.

Sofía Corrado, 20 años, hace dos años es estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social.

-¿Qué significa para vos la educación pública?

-Para mí, significa igualdad de condiciones, derecho a poder educarnos todos y todas y, por otra parte, significa garantizar una mejora para el país.

Valentina Dávolos, 20 años, hace dos años es estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social.

-¿Por qué creés que esta marcha ha movilizado a tantos sectores de la sociedad?

-Yo creo que generó una unidad histórica que no se veía hace muchísimos años, incluso dentro del movimiento estudiantil. Que todas las banderas marchen juntas tiene que ver con que la educación pública es una bandera en común y es una de las cosas que nos hace única como Nación, que nos da herramientas para prosperar, nos une y construye pisos de igualdad, nos da autonomía, es una herramienta de transformación y de movimiento social ascendente-

Gabriela Baygorria, 23 años, hace 4 años es estudiante de la carrera de Ciencias Política

-Para vos, ¿qué significa la UBA?

-La UBA es más antigua que la Constitución Nacional, tiene un rol tan histórico en la Argentina, muy constitutivo de lo que ha sido la cuestión universitaria en este país. Es una universidad que tiene mucha historia de lucha y mucha historia de participación. Acá, en esta universidad, fue la noche de los bastones largos* y me parece una metáfora perfecta para entender lo que está pasando ahora. Nos han sacado con las luces apagadas de las universidades y nos las quieren cerrar. Es un momento donde se está atacando directamente la producción de conocimiento. La UBA ha permitido que muchas generaciones de hijos de trabajadores hayan progresado en esto que es la movilización ascendente y pienso que, si bien es una universidad que no tiene la palabra nacional en su nombre, es la universidad de todos.

Pedro Casabé, 22 años, hace un año es estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social.

-¿Qué se siente ser protagonista de una marcha que ya se considera histórica?

-Me parece que es importantísimo formar parte de este tipo de manifestaciones porque muestra el poder de lo colectivo en nuestra sociedad, de lo importante que es la unión, no solo de los trabajadores sino también de los estudiantes, de las clases medias y las clases bajas. El poder y la adrenalina que genera lo colectivo me hace pensar que esta buenísimo formar parte de este tipo de cosas.

Pilar Pisano, 21 años, hace tres años es estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social

NO LA VIERON

Las distintas columnas integradas por estudiantes, docentes, familiares, agrupaciones sociales y políticas, convergieron a las 18 horas en la Plaza de Mayo, donde se leyó un documento en defensa de la educación pública.

El impacto social de este hecho es innegable. Pero, aun así, desde el oficialismo respondieron con descalificaciones, ironías, burlas que minimizaron esta gesta. El mismo presidente, Javier Milei, compartió en su Instagram un posteo en el que se puede observar un león, símbolo que él mismo se adjudicó para representarse, que está bebiendo una taza que ostenta la frase “lágrimas de zurdos”.

Por otro lado, la diputada Lilia Lemoine habló a la salida del Congreso y, entre otras opiniones, manifestó que “son ellos mismos los que cortan las luces, es mentira que no hay luz”.

Bastan estas dos declaraciones para poner al descubierto el negacionismo que tiene el presidente y su equipo ante la realidad social, económica, educativa y política que atraviesa nuestro país.

Al anunciarse la convocatoria, las autoridades ya habían denostado al movimiento estudiantil, tildándolo como expresión del adoctrinamiento de la izquierda, al tiempo que anunciaban un acuerdo con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que no existió.

La marcha, en tanto, significó la consolidación del movimiento estudiantil y de la enorme mayoría de la sociedad argentina, que le puso un límite al Ejecutivo y, como tantas otras veces en la rica historia argentina, volvió a reclamar el derecho a la educación universitaria gratuita, laica y de calidad.

*La noche de los bastones largos tuvo lugar en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, el 28 de julio de 1966.


captura de pantalla

por Tati Peralta

el estudiante (2011)

Este es el debut como director de Santiago Mitre y el primer protagónico de Esteban Lamothe encarnando a Roque, un estudiante del interior que llega a buenos aires para estudiar en la UBA. La peli se centra, sobre todo, en la vida estudiantil, los centros de estudiantes y la política. Dato: Mitre vuelve sobre la educación en su muy recomendable ‘La Patota’ de 2015.

puan (2023)

La película de María Alché y Benjamín Naishtat retrata el presente, tambien podria ser el pasado, o el futuro, caótico de las universidades públicas, el ahogo presupuestario y el continuo ‘poner el cuerpo’ para bancar a la universidad. El elencazo incluye a Marcelo Subiotto (primer protagónico en el cine nacional), Leonardo Sbaraglia, Julieta Zylberberg, Cristina Banegas, Alejandra Flechner y Lali Espósito, entre otros.

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